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La rabiosa melancolía de Juan Marsé

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez.

Vamos directo a la confesión del pecado: la primera novela que tuve entre mis manos de Juan Marsé fue Últimas tardes con Teresa, considerada por muchos una de sus mejores obras, incluso por encima del crudo y fascinante relato de Si te dicen que caí. Antes de continuar, también he de confesar que soy un novato en lo relativo a este autor, ya que hace poco más de un año que tuve la oportunidad de asomarme a su trabajo. Finalmente, debo decir en mi defensa que, desde el momento en que acabé las Últimas tardes, me es imposible alejarme de la lectura de este grandioso escritor catalán. Y es que a pesar de ser odiado por muchos y alabado por otros, el premio Cervantes es un indiscutible referente de la narrativa en lengua española del Siglo XX.

Si bien resultan polémicas muchas de las declaraciones de Marsé en temas como la política lingüística catalana o la crítica a la sociedad burguesa de la Barcelona de posguerra, Juan Marsé pinta magistralmente un retrato crudo de la naturaleza de las pasiones humanas y pone de relieve las denuncias más rabiosas de los de abajo. Personajes como el Capitán Blay o el mítico Daniel nos transportan a melancólicos parajes en los que la pobreza, la desigualdad y el horror de los crímenes humanos son parte del día a día.

Como ya he dicho, las Últimas tardes con Teresa fue la primera novela de Marsé que llegó a mis manos y quizá es mi favorita hasta el momento. En ella, se cuenta la historia del Pijoaparte, un joven charnego de los arrabales de Barcelona, y de Teresa, una joven universitaria encaprichada con los movimientos sociales obreros. Como puede suponerse, la historia de amor entre estos dos personajes es uno de los hilos conductores de la narración; sin embargo, nada más alejado de un romance idílico: el Pijoaparte es un ladrón de motocicletas con un fuerte espíritu arribista, capaz de mentir y pasar sobre su propia dignidad para complacer su anhelado ascenso a una sociedad que lo rechaza. A pesar de ello, sus sentimientos se revelan como profundamente auténticos y lo dotan de una sensibilidad particular que lo lleva a vivir su amor por Teresa de una forma tan pasional como cinematográfica, siendo este último aspecto uno de los más espectaculares de esta novela, pues en más de una ocasión Marsé pone en marcha escenas dignas de la pantalla grande. Un ejemplo de ello son los viajes en el descapotable de Teresa a toda velocidad, con su cabello suelto al aire a través de la noche y sus tersos labios acariciando las ráfagas de adrenalina de su cuerpo y el de Pijoaparte.

Teresa llevaba una blusa a rayas de cuello corto y un rojo pañuelo de seda que flotaba al viento con sus cabellos. Tenía la radio encendida y se oía un cha-cha-cha. El murciano, que nunca había experimentando la emoción de la velocidad en un coche sport, miraba alternativamente el haz de luz de los faros sobre el asfalto, el cuenta-kilómetros (la aguja pasaba ya de los ciento veinte) y el delicioso perfil de Teresa, mientras con una mano se agarraba firmemente al cristal delantero, y mantenía el otro brazo sobre el respaldo del asiento de la muchacha. “¿Te gusta correr?”, le gritó Teresa. Él asintió vagamente con la cabeza. Sentía en las sienes el golpeteo de su propio cabello atezado y en el rostro la furia del viento pegándose, adheriéndose a la piel como una máscara cálida, mientras que en alguna parte un dulce zumbido iba en aumento y lo llenaba todo. La velocidad era cada vez mayor, y el zumbido se hacía cada vez más agudo y delgado, subía, subía primero por su vientre y luego por su pecho y de pronto inundó sus sentidos y se diluyó en una plenitud silenciosa, sideral, en una pueril emoción de luz de luna, de ingravidez…

De igual manera, El amante bilingüe es otra de mis obras favoritas de Marsé, en donde nos cuenta una vez más el sórdido romance entre dos personajes pertenecientes a estratos sociales diferentes. En esta novela, el escritor catalán nos narra una historia de amor que termina por despedazar la identidad y realidad de Marés, un músico vagabundo que estuvo casado con Norma, una mujer perteneciente a la alta burguesía catalana y asesora del departamento de política lingüística. A través de las drásticas transformaciones de Marés, el relato nos lleva por una crítica ácida a la sociedad catalanista, caracterizada por la esquizofrenia de una identidad nacional que reniega de todo aquello que es ajena a su normativa (especialmente en los aspectos relacionados a la lengua). Muestra de ello es la gradual locura de Marés, quien termina por asumirse como Faneca, un chulo charnego que busca seducir a como dé lugar a la esposa de Marés. Al final, todo termina en la paródica apoteosis del Torero enmascarado, un personaje que se define como mestizo y que retrata con sorna los prejuicios más evidentes de una Barcelona incómoda.

Pué mirizté, en pimé ugá me’n fotu e menda yaluego de to y de toos i així finson vostè vulgui poque nozotro lo mataore catalane volem toro catalane, digo, que menda s’integra en la Gran Encisera hata onde le dejan y hago con mi jeta lo que buenamente puedo, ora con la barretina ora con la montera, o zea que a mí me guta el mestizaje, zeñó, la barreja el combinao, en fin, s’acabat l’explicació i el bròquil, echusté una moneíta, joé, no sigui tan garrapo ni tan roñica, una pezetita, cony, azi me guta, rumbozo, vaya uzté con Dio i passiu-ho bé, senyor…

No me queda más que invitarlos a adentrarse en las novelas de Marsé y desantrañar esos detalles que sólo la lectura puede dar.

Pintura: Desnudo de mujer con sombrero, Ernst Ludwig Kirchner.

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Ese dulce placer llamado lectura

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Para algunos, un verdadero vicio; para otros, un hábito de la educación; para algunos cuantos más, una manera de evadir el tiempo y transformar la realidad. Como sea que la consideres, la lectura es una de las actividades más alucinantes y placenteras que nos hacen únicos como especie en este planeta. Y es que nada se equipara a ese recorrido de los ojos entre las letras, mientras nuestro cerebro nos transporta a la región más profunda de nuestra mente: la imaginación. Ya sea en un ejemplar de papel de tu novela favorita o en una copia digital almacenada en tu e-book, déjate llevar hacia el fértil territorio de la lectura. Cuentan por ahí que, una vez que te enganchas, es imposible dejarla.

Por ello, y antes de que vuelvas a recorrer las páginas de ese libro que dejaste sobre tu regazo, te presentamos 10 obras maestras que retratan la lectura. Disfrútalas y esperamos que encuentres la inspiración que necesitas para dejarte las pestañas entre una buena historia.

Para conocer el nombre del autor y la obra, da clic en ella.

Pintura de portada: Mujer leyendo – Labasque 

 

Cuando Shakespeare se hizo cool

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Introducción

En la actualidad cualquier fanboy con una cuenta en alguna de las tantas redes sociales y acceso a un sitio de blogging se erige como representante de los estudios en Cultura Pop. No es nada nuevo, ni tampoco despreciable, ya que si tomamos en cuenta las horas invertidas frente a Netflix o con los oídos pegados a listas de Spotify con música de los 80s, 90s y más posmo, podríamos decir que los estudios de este nuevo tipo de “erudito” iluminan sobremanera las vivencias del consumidor de espectáculos de la sociedades mediáticas (en la línea de Debord).

Sin embargo, esto no es una diatriba contra nuestros amigos coolturetas, ni un intento por analizar su comportamiento, sino el análisis de un fenómeno literario que desde hace unos años se aloja en Tumblr: los maravillosos Pop Sonnets (https://popsonnet.tumblr.com/).

En un principio, la imagen encabezado de Shakespeare y el estigma contemporáneo de la palabra Pop me dieron la impresión de que el sitio se trataba de uno más de los rollitos de algún chico buena onda de las redes sociales; sin embargo, cuando me di el tiempo de leer algunas de sus re-composiciones, quedé sorprendido por la habilidad poética de Erik Dridiksen, autor del material comentado.

Básicamente, Pop Sonnets se trata de relaboraciones poéticas de famosas canciones de personajes como Ariana Grande, Taylor Swift, Britney Spears, Maria Carey y más exponentes de la misma línea. Cabe preguntarse, ¿cuál fue la particularidad de los Pop Sonnets como para traerlos a cuento?

Pues bien: el autor de estos sonetos no sólo es uno de esos tipos bastante ingeniosos y con talento que saben explotar el nicho comercial, sino también un auténtico artista (en la misma línea de Warhol) que transformó melodías de compositores pop a un estilo de verso muy particular del Renacimiento literario en lengua inglesa, es decir a pentámetros yámbicos, unidad de composición del soneto isabelino.

Este simple hecho ya merece un poco de reflexión posmoderna y mucho de aplicación sobre estudios literarios a una obra que ya se ha convertido en fenómeno editorial en fechas recientes. Desde luego, quisiera énfasis en los siguientes aspectos: autor y obra. ¿Por qué? Sin la fanfarronería de muchos actores mediáticos de la web 2.0, este tipo de creadores le brindan a la literatura nueva sangre, que sin ser exclusivamente popular, reviste las galas de lo que ahora consideramos formas cultas.

En síntesis, puede decirse que convergen el género formal e informal: pastiche y tradición se dan cita en un entorno paródico y fiel a las instituciones de la poesía universal, como parte del cultivo de un género que lleva poco más de medio milenio establecido en el nicho literario.

 

“Tus días son tus sonetos”

Argumentar extensamente sobre el hecho de si los Pop Sonnets son o no son literatura (“be or no to be: that is the question”) me parece un poco forzado, pero la respuesta es obvia: sí, lo son. Varios son los argumentos para sustentar la afirmación; sin embargo, basta el desarrollo y el planteamiento de uno sólo para articular un análisis concreto y válido: los Pop Sonnets pertenecen a una tradición poética identificable y con bastante trayectoria académica en los estudios de historia literaria. Desde luego hablamos del soneto, género que tuvo su origen en Sicilia durante el siglo XIII y que fue cultivado y popularizado por los poetas pertenecientes a Il Dolce Stil Nuovo. Su paso a la tradición inglesa derivó en el llamado soneto isabelino o inglés, base de donde parten las creaciones de Dridiksen.

El punto de partida de este análisis se encuentra en el encabezado de la página de Pop Sonnets y en el título mismo del blog: “Pop Sonnets: Old twists on new tunes, every Thursday”. Traducido e interpretado como “un giro tradicional para nuevas melodías”, el encabezado anuncia la poética de los textos de manera breve y explícita. Como ya se mencionó, los Pop Sonnets son letras de canciones de compositores como Taylor Swift adaptadas a la estructura del soneto inglés: por un lado se encuentra con un elemento de la Tradición Literaria (soneto) y por el otro la referencia a un elemento de la Cultura Pop (canciones de la industria discográfica y radiofónica), ambos con particularidades que abordaré desde criterios lingüístico – enunciativos e históricos – sociológicos.

 

¿Qué sabemos sobre los orígenes del soneto?

El soneto es un tipo de composición poética formada por 14 versos endecasílabos, divididos en 4 estrofas en la versión moderna introducida por el italiano Petrarca: las dos primeras de 4 versos cada una y las dos últimas de tres versos cada una, con una rima consonante del tipo abba – abba para los cuartetos (una octava) y variable para los tercetos (sexteto en doble rima o triple rima).

Algunas hipótesis plantean que el soneto tiene su origen con el siciliano Giacomo de Lentini, de quien se conservan 21 sonetos, escritos entre 1230 y 1243. En los textos que se conservan de este autor, la forma original plantea una estrofa de siete versos, cada uno compuesto por dos hemistiquios endecasílabos; la rima de esta composición planta una interna y una final, bajo la configuración ab, ab, ab, ab, cd, cd, cd.

A su vez, existe la hipótesis de que el soneto se trata de la evolución de la estrofa de la canción cultivada por los provenzales, aunque es difícilmente comprobable o posible de desarrollar en una teoría sólida que dé muestras de tal.

Si bien extenderse sobre un estudio filológico sobre el soneto no es mi intención, con el nombre de Lentini se institucionaliza el origen del género en la literatura académica y el origen del género mismo. La estructura arcaica propuesta por el siciliano sería la base sobre la cual Petrarca desarrollará las bases para el soneto 4/3, implementado la rima de los cuartetos en abba (lo cual incluso es discutido por diversos teóricos que hacen hincapié en la diferencia entre el quattordici y el soneto, por lo que la discusión es aún más abundante e interesante): el tipo de versificación se mantiene en los poetas del Dolce Stil Nuovo, aunque con algunas variables mínimas en los tercetos, y puede comprobarse esto en los sonetos de Dante Alighieri y Guido Cavalcanti.

 

¿Pero qué le ocurre al soneto en su paso a la lengua inglesa?

Se habla de Thomas Wyatt como el introductor del soneto en Inglaterra. Las alteraciones hechas por este poeta a la estructura petrarquista son considerables, a pesar de conservar –aparentemente– el ordenamiento 4/3. A esta nueva tradición que comienza a gestarse en la lírica inglesa, inaugurada con las traducciones que Wyatt hizo de los sonetos de Petrarca, se le conoce con el nombre de soneto isabelino. Años más tarde, Shakespeare hará radicales las diferencias con la forma italiana y dará identidad plena a la forma en lengua inglesa. Sin embargo, es preciso señalar cuáles son las características propias del isabelino y por qué motivos difiere de la estructura popularizada por los poetas del Dolce Stil Nuovo.

 

Traducción, adaptación y continuidad: reelaboración del soneto

En las traducciones que Wyatt hizo de los sonetos de Petrarca, se respeta el esquema italiano abba-abba para los cuartetos en la mayoría de las composiciones, conservando la octava; sin embargo, los tercetos desaparecen y con ello la unidad del sexteto, para dar paso a un cuarteto y un pareado. ¿A qué se debe la transformación métrica del soneto isabelino?

Como ya se señaló, el primer factor es la traducción del italiano al inglés, hecho que modifica el tipo de verso empleado de manera definitiva: de ser versos endecasílabos, se pasa al verso decasílabo o pentámetro yámbico, que se empleará hasta nuestros días en el soneto isabelino. Otras de las modificaciones es el tipo de rima señalado, debido a las posibilidades expresivas del inglés: es usual encontrar en Wyatt el esquema abba-abba-cddc-ee.

Estos hechos no deben pasarse por alto: al igual que Lentini fue el precursor del soneto italiano perfeccionado por Petrarca, Wyatt da la pauta para que Henry Howard, otro traductor posterior de Petrarca y el primero en traducir la Eneida al inglés, establezca la forma definitiva del isabelino o soneto shakesperiano. El nuevo esquema rítmico introducido por Howard, quien con anterioridad ya había usado el verso blanco (pentámetro yámbico) en sus composiciones y que retoma con modificaciones para los sonetos, se da de la manera abba-cddc-effe-gg (popularizado por Shakespeare). Cabe señalar que ambos poetas ingleses trabajaron sus traducciones y sonetos propios con la influencia de Petrarca en mente.

 

Taylor Swift y el verso de arte mayor

Es posible profundizar más sobre las diferentes etapas históricas y marcos de referencia a través de los cuáles interpretar las transformaciones del soneto, pero sería de una extensión inverosímil un estudio con tales aspiraciones. Sin embargo, es posible acercarnos brevemente a los Pop Sonnets, composiciones poéticas con una chispa de genialidad para esta época que adora la ironía y el pastiche como recursos poéticos en todas las artes contemporáneas. ¿Por qué no trasladar canciones de Taylor Swift a pentámetros yámbicos y cantarlos al son de la cítara?

En una sociedad mediática como la nuestra, el uso de recursos de la cultura pop en las artes contemporáneas ya es un elemento más que agotado; pero al incorporar este pequeño guiño de la cultura clásica de lengua inglesa a la cultura pop, la intención de los Pop Sonnets adquiere múltiples sentidos, que van desde la parodia hasta el homenaje, creando vasos comunicantes entre las instituciones de la industria musical y las instituciones literarias.

Fernández Porta ya hace tal distinción entre lo seriamente frívolo y lo frívolamente serio como una de las condiciones de la producción artística de nuestro tiempo. No obstante, considero que los Pop Sonnets son una reivindicación satírica más del clasicismo y la alta cultura, pues no es lo mismo una canción de Taylor Swift que una canción de Taylor Swift en versos de arte mayor. Detrás de estos últimos respira una tradición.

El Collar de la Paloma, el mejor tratado sobre la naturaleza del amor

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

¿Cuántos textos se nos vienen a la memoria cuando escuchamos hablar sobre las causas del amor? Desde la tradición caballeresca y su herencia en la poesía renacentista, hasta el análisis del discurso amoroso de los posmodernos, la esencia de este sentimiento se ha puesto bajo la lupa de miles de estudiosos que buscan desentrañar sus secretos y llegar al fondo de él. Sin embargo, pocos han logrado trascender como lo ha hecho Ibn Hazm de Córdoba con su risala sobre la materia: El Collar de la Paloma. Escrito en el siglo XI, El Collar aborda la naturaleza del amor humano desde sus diferentes accidentes, es decir, en todas sus manifestaciones: desde las causas del enamoramiento hasta la separación de los amantes, el erudito de raíz muladí retrata con extraordinaria precisión cada uno de los síntomas y efectos del amor en el hombre y la mujer, con especial énfasis en los trastornos que afectan al amante y al amado.

Si bien el estilo de este libro tiende hacia la sensualidad aristocrática y a la descripción poética de las emociones que despierta la pasión amorosa, no se encuentra exento de una fuerte influencia religiosa y una cita constante del Corán como Ley suprema, tal como se pone en evidencia hacia el final del libro en su descripción del pecado y las penas que se le imponen a quien es sorprendido en falta. En este sentido, cabría hablar del amor profano y el amor sagrado, así como del amor consagrado entre hombres, temas que deben abordarse en otro texto. No obstante, la riqueza de imágenes que se encuentran en sus páginas sorprenden al lector contemporáneo debido a su actualidad, ya que muchas de estas se encuentran fuertemente arraigadas en nuestra cultura y concepción del amor, ya no como un ideal que se persigue, sino como una experiencia humana que se manifiesta de manera casi invariable y universal. Un ejemplo de ello es la separación de los amantes, a la que Ibn Hazm dedica el siguiente poema:

Cuando me voy de tu lado, mis pasos
son como los del prisionero a quien llevan al suplicio.
Al ir a ti, corro como la luna llena
cuando atraviesa los confines del cielo.
Pero al partir de ti, lo hago con la morosidad
con que se mueven las altas estrellas fijas.

De igual manera, el autor se inspira en el amor trascendente, aquel que va más allá del cuerpo, en el que la gran mayoría de los estudiosos ve una fuerte correlación con el platonismo:

Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor;
fuera de él no pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mi como motas de polvo y los habitantes del país, insectos.

El olvido también forma parte de los temas a los que dedica sus poemas:

Si antes me hubieran dicho:
“Olvidarás a quién amas”,
mil veces hubiera jurado:
“Eso no sucederá nunca”.
Pero ya que tras un largo desdén
fuerza es que venga el olvido,
bendito sea tu desdén,
pues que trabaja y se fatiga en curarme.
Ahora me maravillo del olvido,
como antes me maravillaba de la firmeza,
y veo ya tu amor como unas brasas
que arden, pero bajo la ceniza.

De esta manera, Ibn Hazm nos brinda un excelente tratado sobre el amor, en el que el lector podrá ver reflejada su experiencia y acariciar de cerca uno de los más grandes testimonios amatorios de toda la historia.

Desearía rajar mi corazón con un cuchillo,
meterte dentro de él y luego volver a cerrar mi pecho,
para que estuvieras en él y no habitaras en otro,
hasta el día de la resurrección y del juicio;
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte, ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro.

La magia de la poesía de Joaquín Sabina

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Joaquín Sabina es uno de los grandes exponentes contemporáneos de la lírica española, con una larga trayectoria literaria y musical que rebasa fronteras y llega a todos los rincones del mundo. Su fama y talento como cantautor lo han catapultado a encabezar la listas de éxitos y a ser reconocido por un público compuesto de todas las edades. En la Villa de los Papiros nos encanta su obra poética, por lo que te dejamos 3 poemas de este grandioso escritor, pertenecientes a su libro “Ciento volando catorce”.

Alrededor no hay nada

El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,
el menisco, la aorta, las varices.

La garganta, los párpados, las cejas,
las plantas de los pies, la comisura,
los cabellos, el coxis, las orejas,
los nervios, la matriz, la dentadura.

Las encías, las nalgas, los tendones,
la rabadilla, el vientre, las costillas,
los húmeros, el pubis, los talones.

La clavícula, el cráneo, la papada,
el clítoris, el alma, las cosquillas,
esa es mi patria, alrededor no hay nada.

Socorro pido

Si nos hundimos antes de nadar
no soñaran los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza como un tachón por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.

Puntos suspensivos

Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole sin dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.

Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…

Pintura: La vie de bohème, Alfred Pages.

Lectura adicional:

Supera tus miedos con estos 20 consejos de personajes de la historia

Enfrentar nuestros miedos es parte fundamental para nuestro crecimiento como personas. Arriesgarnos a cruzar ese umbral que nos paraliza, puede llevarnos a vivir experiencias enriquecedoras y de autodescubrimiento. Si bien no es fácil, pequeños cambios de actitud en nuestro día a día te impulsarán a lograrlo. Por ello, te dejamos las siguientes 20 frases de personajes de la historia que te animarán a enfrentar tus temores y superarlos:

1.- Tomar un nuevo paso, decir una nueva palabra, es lo que la gente teme más – Dostoyevsky

2.- A nada en la vida se le debe temer. Solo se le debe comprender – Marie Curie

3.- Usted gana fuerza, valor y confianza con cada experiencia en la cual usted se detiene y mira al miedo en la cara. Ya que luego de esto usted es capaz de decirse a sí mismo: “He superado este terror. Ahora puedo enfrentarme a lo próximo que se me venga” – Eleonor Roosevelt

4.- Temerle al amor es temerle a la vida, y aquellos que le temen a la vida ya están casi muertos – Bertrand Russell

5.- A lo único que le debemos temer es al miedo como tal – Franklin D. Roosevelt

6.- Nadie ama al hombre al que le tiene miedo – Aristóteles

7.-  Los más valientes son seguramente aquellos quienes tienen una visión clara de lo que está delante de ellos, la gloria y el peligro uno al lado del otro, y aun así, no se resisten a irse a encontrar con ellos – Tucidides

8.- Aquel quien pierde sus riquezas pierde mucho; aquel quien pierde a un amigo pierde más; pero el que pierde el valor lo pierde todo – Cervantes

9.- Es fácil ser valiente desde lejos – Esopo

10. – Creo que es más valiente el que vence a sus deseos que aquel quien vence a sus enemigos, porque la victoria más grande es sobre uno mismo – Aristóteles

11.-El hombre que sabe cuando no actuar es sabio. A mi forma de ver la vida, la valentía es prudencia – Eurípides

12.- La visión más valiente de la vida es el ver a un hombre luchando contra la adversidad – Lucius Annaeus Seneca

13.- Fortes Fortuna Adiuvat (La fortuna favorece al valiente) – Terencio

14.- Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede estar – Lactantius

15.- Los hombres malvados obedecen por miedo, pero los buenos por amor – Aristóteles

16.- Un hombre con miedo es capaz de hacer cualquier cosa – Jawaharlar Nehru

17.- La experiencia de superar el miedo es increíblemente deliciosa – Bertrand Arthur William Russell

18.- La persona más peligrosa es una que este llena de miedo. Esa es a la que hay que temerle más – Lidwig Borne

19.- No le tema tanto a equivocarse que usted no intenta nada nuevo en su vida. La hoja de vida más triste de la vida contiene estas tres cosas: Pude haber hecho, tal vez hubiera hecho, y debería haber hecho – Louis E. Boone

20.- La inacción cultiva el miedo. La acción cultiva la confianza y el valor. Si usted quiere conquistar el miedo, no se quede sentado en la casa pensando acerca sobre este. Salga y ocúpese – Dale Carnegie

Fuente: La pesadilla, Henry Fuseli

Donativos

Territorios de mulatos: dos poemas de Nicolás Guillén

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

La poesía de Nicolás Guillén es un referente de la literatura cubana y latinoamericana que no pasa desapercibido. Sus múltiples matices y temáticas hacen de Guillén una voz que transita por emociones como la alegría, la sensualidad, la parodia y lo festivo. Una parte de poesía está dedicada a su tierra, Cuba, y al habla particular que se tiene en la población de esta isla. En la Villa de los Papiros nos encanta este poeta, por lo que a continuación te dejamos dos textos de Nicolas Guillén que seguro te encantarán:

Mulata

Si tú supiera…
¡Ay, negra
si tú supiera!
Anoche te bi pasá
y no quise que me biera.

A é tú le hará como a mí,
que cuando no tube plata
te corrite de bachata,
sin acoddadte de mí.

Sóngoro consongo,
songo be;
sóngoro cosongo
de mamey;
sóngoro, la negra
baila bien;
sóngoro de uno
sóngoro de tre.

¡Aé,
bengan a be;
aé,
bamo pa be;
bengan, sóngoro cosongo,
sóngoro cosongo de maner!

Tú  no sabe inglé

Con tanto inglé que tú sabía,
Vito Manuel,
con tanto inglé, no sabe ahora
decir: ye.

La americana te buca,
y tú le tiene que huir:
tu inglé era detrái guan,
detrái guan y guan tu tri…

Vito Manuel, tú no sabe inglé,
tú no sabe inglé,
tú no sabe inglé.

No te namore más nunca,
Vito Manué
si no sabe inglé,
¡si no sabe inglé!

Pintura: Retrato de mulata, Felipe Santiago Gutiérrez

30 voces de la historia universal nos hablan sobre el amor

Más allá de los discursos esencialistas y su deconstrucción, el amor es uno de los grandes motores de la humanidad. Muestra de ello es la enorme cantidad de obras de arte con esta temática, las cuales han hecho suspirar a más de uno. A continuación, te dejamos 30 testimonios de diversos personajes de la historia universal que hablan sobre el amor. ¿Cuál es tu favorito?

1.- Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer — Plutarco

2.- El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos — Aristóteles

3.- Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal — Madre Teresa de Calcuta

4.- Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz — George Sand

5.- Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única — Jorge Luis Borges

6.- Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta —Sam Keen

7.- El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil — Leon Tolstoi

8.- Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección — Antoine de Saint-Exupery

9.- La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco — Platón

10.- No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy — Gregorio Marañón

11.- Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama — Fiodor Dostoievski

12.- El amor, para que sea auténtico, debe costarnos — Madre Teresa de Calcuta

13.- Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas —Pablo Neruda

14.- Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos — Albert Einstein

15.- No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar — Albert Camus

16.- Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan — Francisco de Quevedo

17.- No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay — François de La Rochefoucauld

18.- Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agria en un vaso sucio — Pitágoras de Samos

19.- La medida del amor es amar sin medida — San Agustín

20.- Por muy lejos que el espiritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón — Confucio

21.- No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe — Platón

22.- Cierto que en el mundo de los hombres nada hay necesario, excepto el amor — Goethe

23.- Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos — Antoine de Saint-Exupery

24.- Me he dado cuenta de que estar con los que uno quiere es suficiente — Walt Whitman

25.- El amor priva de espíritu a quienes lo tienen, y se lo da a los que carecen de él — Denis Diderot

26.- No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor — Madre Teresa de Calcuta

27.- Hay una teoria que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oidos — Zsa Zsa Gabor

28.- La capacidad de reír juntos es el amor — Françoise Sagan

29.- Jamás se penetra por la fuerza en un corazón — Molière

30.- El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos — William Shakespeare

Pintura de portada: Alegoría del amor, Bronzino

Hero y Leandro, un amor de leyenda

Autora: Mónica Encinas Fons, Universitat de València

¿Quién no se ha enamorado alguna vez de alguien que estaba lejos de nuestro hogar y ha tenido que cruzar océanos, continentes o cualquier cosa que se ponga por delante tan sólo para estar con él? Esto mismo les pasó a Hero y Leandro, protagonistas de este amor de leyenda.

Hero (Ήρώ), sacerdotisa de Afrodita cortejada por Apolo, residía en una torre junto con sus padres en la ciudad Sestos; Leandro (Λέανδρος), en Abido, al otro lado del estrecho que separaba ambas ciudades. Estos dos jóvenes se conocieron en el mismo santuario de Hero, mientras la doncella estaba ocupada en sus obligaciones como sacerdotisa en el templo de Afrodita. En ese mismo momento, surgió la llamada del amor; sin embargo, los separaba el Helesponto (en la actualidad, estrecho de los Dardanelos, en Turquía).

Tan pronto como los padres se enteraron de su amor -al igual que Romeo y Julieta, historia que está basada en este mito-, se negaron en rotundo a que contrajeran matrimonio, así como a sus largos encuentros amorosos. No obstante, ellos trazaron un plan para verse, a pesar de la oposición de sus padres, a escondidas y en secreto. Así, cuando caía la noche, Hero encendía una antorcha en lo alto de la torre, a modo de guía, para que Leandro -que estaba en la orilla opuesta- supiera, a través de esta señal, que podía visitarla sin ningún temor a ser descubierto. De esta manera, todos los días Leandro, al ver brillar esta luz al otro lado de la orilla, se lanzaba con ímpetu al mar, a fin de atravesarlo a nado, cuya recompensa era estar en los brazos de su amada, tal y como nos relata Ovidio (Heroídas, XVIII, versos 101- 110):

Texto latino

“Ne fieret prima pes tuus udus aqua

excipis amplexu feliciaque oscula iungis –

oscula, di magni, trans mare digna peti! –

eque tuis demptos umeris mihi tradis amictus,

et madidam siccas aequoris imbre comam.

Cetera nox et nos et turris conscia novit,

quodque mihi lumen per vada monstrat iter

non magis illius numerari gaudia noctis

Hellespontiaci quam maris alga potest;

quo brevius spatium nobis ad furta dabatur,

hoc magis est cautum, ne foret illud iners”.

Traducción al castellano

“Me recibes en un abrazo y me das unos abrazos felices, unos besos felices, unos besos ¡grandes dioses!, que merecen ser buscados cruzando el mar; te quitas tu capa de los hombros y me la das y me secas el pelo empapado de agua marina. Lo demás lo sabe la noche, y nosotros, y la almena,  nuestra cómplice, y la lumbre que me enseña el sendero a través del mar. Tan innumerables como las algas marinas del Helesponto fueron las delicias de aquella noche. Cuanto menos tiempo se concedía a nuestro amor escondido, tanto más cuidábamos de que no pasara en balde”.

De este modo transcurrió su amor durante cierto tiempo, pues Leandro repetía esa acción sin importarle desafiar a la muerte para estar con ella, aunque fuesen pocas horas de la noche, en las cuales podían permanecer juntos sin temor a que los padres de la muchacha les sorprendiesen. Sin embargo, estos amantes tenían que despedirse al comienzo del alba, estando Leandro apenado por su partida y con la esperanza de volver a cruzar el mar al día siguiente (Ovidio, Heroidas, XVIII, versos 111-115):

Texto latino

“Iamque fugatura Tithoni coniuge noctem

praevius Aurorae Lucifer ortus erat;

oscula congerimus properata sine ordine raptim

et querimur parvas noctibus esse moras

atque ita cunctatus monitu nutricis amaro”.

Traducción al castellano

“Y ya la esposa de Titono estaba a punto de poner en fuga a la noche,  y había salido el Lucero, precursor de Aurora.  Amontonamos besos apasionados, sin orden ni concierto,  y nos quejamos de que tan cortas fueran las horas de la noche”.

Pero esta situación terminó en tragedia una noche de tempestad, en la que un fuerte vendaval hizo apagar la antorcha de su amada, hecho que provocó que Leandro ya no pudiera guiarse y, por tanto, perdiese el camino; no obstante, reforzó sus fuerzas en balde, ya que unas olas embravecidas fueron las causantes de su funesto destino.

A la mañana siguiente, Hero, desesperada por no haber recibido noticias de su amado, fue a la playa donde se citaban; y acto seguido, el mar depositó el cuerpo inerte de Leandro al pie de la torre. La reacción inmediata de Hero fue arrojarse a las turbulentas aguas, según algunas versiones, o tirarse desde lo alto de su torre, según otras:

Texto griego

ἤλυθε δ’ ἠριγένεια καὶ οὐκ ἴδε νυμφίον Ἡρώ.

πάντοθι δ’ ὄμμα τίταινεν ἐς εὐρέα νῶτα θαλάσσης,

εἴ που ἐσαθρήσειεν ἀλωόμενον παρακοίτην

λύχνου σβεννυμένοιο. παρὰ κρηπῖδα δὲ πύργου

δρυπτόμενον σπιλάδεσσιν ὅτ’ ἔδρακε νεκρὸν ἀκοίτην,

δαιδαλέον ῥήξασα περὶ στήθεσσι χιτῶνα

ῥοιζηδὸν προκάρηνος ἀπ’ ἠλιβάτου πέσε πύργου.

κὰδ δ’ Ἡρὼ τέθνηκε σὺν ὀλλυμένῳ παρακοίτῃ.

ἀλλήλων δ’ ἀπόναντο καὶ ἐν πυμάτῳ περ ὀλέθρῳ.

Traducción al castellano

“Y llegó la Mañana y Hero no vio a su marido. A todas partes dirigía su mirada sobre la ancha superficie de la mar, por si en parte alguna avistaba, a la deriva, a su esposo, por haberse apagado el candil. Mas cuando, al pie de la torre, vio el cadáver de su esposo que los escollos habían magullado, rasgóse el artístico manto sobre sus pechos y con ímpetu de cabeza se arrojó de la escarpada torre. Y Hero encuentra la muerte junto a su marido muerto, y hasta en el mismo trance postrero de su mutua compañía gozaron” (Museo, Hero y Leandro, versos 335-343).

Pintura: Il corpo di Leandro trasportato dalle nereidi, Carpioni Giulio.

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Ese recuerdo que nunca olvida. Reflexiones sobre un texto de Diana Bellesi

Hay episodios en esta esta vida que nos transforman y se vuelven profundamente inolvidables. Y es que el encuentro con ciertas personas nos deja marcados de manera tan honda, que nunca volvemos a ser los mismos. ¡Cómo me gustaría poder contarles mi historia sobre la Antonia, esa mujer que resplandecía como carnaval enloquecido! Ya sean buenas o malas experiencias, siempre llevaremos su recuerdo en nuestro día a día, enmarcado en un halo de fascinación. Pasarán los años y seguiremos echándolas de menos, como si nunca hubieran existido y toda su vida no fuera más que el relato de un viejo libro anónimo. Tampoco te olvidaremos, Antonia, por todo eso que nos diste en tiempos de fuego y pólvora.

En fin. Les dejamos este hermoso poema de Diana Bellesi, poeta argentina.

Nunca olvidaré a la Antonia

Nunca olvidaré a la Antonia
parada en medio del camino,
con su manta guajira negra
su silencio y aquella forma
en que me miraba.

En el pueblo de Uribia
con todos hablé, menos con ella,
a quien más deseaba.

Antes de partir hacia Cabo de la Vela
me dio por saludo, a mí,
pequeña vagabunda americana,
estas palabras:
—Yo no me saco mi manta.

No te la sacás Antonia,
me repetía, entre los barquinazos del camión,
las latas de gasolina, las cabras;
no te la sacás,
no te vas de tu tierra, ni de tu raza.

 Pintura: La cabeza de Medusa, Caravaggio.