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Supera tus miedos con estos 20 consejos de personajes de la historia

Enfrentar nuestros miedos es parte fundamental para nuestro crecimiento como personas. Arriesgarnos a cruzar ese umbral que nos paraliza, puede llevarnos a vivir experiencias enriquecedoras y de autodescubrimiento. Si bien no es fácil, pequeños cambios de actitud en nuestro día a día te impulsarán a lograrlo. Por ello, te dejamos las siguientes 20 frases de personajes de la historia que te animarán a enfrentar tus temores y superarlos:

1.- Tomar un nuevo paso, decir una nueva palabra, es lo que la gente teme más – Dostoyevsky

2.- A nada en la vida se le debe temer. Solo se le debe comprender – Marie Curie

3.- Usted gana fuerza, valor y confianza con cada experiencia en la cual usted se detiene y mira al miedo en la cara. Ya que luego de esto usted es capaz de decirse a sí mismo: “He superado este terror. Ahora puedo enfrentarme a lo próximo que se me venga” – Eleonor Roosevelt

4.- Temerle al amor es temerle a la vida, y aquellos que le temen a la vida ya están casi muertos – Bertrand Russell

5.- A lo único que le debemos temer es al miedo como tal – Franklin D. Roosevelt

6.- Nadie ama al hombre al que le tiene miedo – Aristóteles

7.-  Los más valientes son seguramente aquellos quienes tienen una visión clara de lo que está delante de ellos, la gloria y el peligro uno al lado del otro, y aun así, no se resisten a irse a encontrar con ellos – Tucidides

8.- Aquel quien pierde sus riquezas pierde mucho; aquel quien pierde a un amigo pierde más; pero el que pierde el valor lo pierde todo – Cervantes

9.- Es fácil ser valiente desde lejos – Esopo

10. – Creo que es más valiente el que vence a sus deseos que aquel quien vence a sus enemigos, porque la victoria más grande es sobre uno mismo – Aristóteles

11.-El hombre que sabe cuando no actuar es sabio. A mi forma de ver la vida, la valentía es prudencia – Eurípides

12.- La visión más valiente de la vida es el ver a un hombre luchando contra la adversidad – Lucius Annaeus Seneca

13.- Fortes Fortuna Adiuvat (La fortuna favorece al valiente) – Terencio

14.- Donde el miedo está presente, la sabiduría no puede estar – Lactantius

15.- Los hombres malvados obedecen por miedo, pero los buenos por amor – Aristóteles

16.- Un hombre con miedo es capaz de hacer cualquier cosa – Jawaharlar Nehru

17.- La experiencia de superar el miedo es increíblemente deliciosa – Bertrand Arthur William Russell

18.- La persona más peligrosa es una que este llena de miedo. Esa es a la que hay que temerle más – Lidwig Borne

19.- No le tema tanto a equivocarse que usted no intenta nada nuevo en su vida. La hoja de vida más triste de la vida contiene estas tres cosas: Pude haber hecho, tal vez hubiera hecho, y debería haber hecho – Louis E. Boone

20.- La inacción cultiva el miedo. La acción cultiva la confianza y el valor. Si usted quiere conquistar el miedo, no se quede sentado en la casa pensando acerca sobre este. Salga y ocúpese – Dale Carnegie

Fuente: La pesadilla, Henry Fuseli

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Territorios de mulatos: dos poemas de Nicolás Guillén

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

La poesía de Nicolás Guillén es un referente de la literatura cubana y latinoamericana que no pasa desapercibido. Sus múltiples matices y temáticas hacen de Guillén una voz que transita por emociones como la alegría, la sensualidad, la parodia y lo festivo. Una parte de poesía está dedicada a su tierra, Cuba, y al habla particular que se tiene en la población de esta isla. En la Villa de los Papiros nos encanta este poeta, por lo que a continuación te dejamos dos textos de Nicolas Guillén que seguro te encantarán:

Mulata

Si tú supiera…
¡Ay, negra
si tú supiera!
Anoche te bi pasá
y no quise que me biera.

A é tú le hará como a mí,
que cuando no tube plata
te corrite de bachata,
sin acoddadte de mí.

Sóngoro consongo,
songo be;
sóngoro cosongo
de mamey;
sóngoro, la negra
baila bien;
sóngoro de uno
sóngoro de tre.

¡Aé,
bengan a be;
aé,
bamo pa be;
bengan, sóngoro cosongo,
sóngoro cosongo de maner!

Tú  no sabe inglé

Con tanto inglé que tú sabía,
Vito Manuel,
con tanto inglé, no sabe ahora
decir: ye.

La americana te buca,
y tú le tiene que huir:
tu inglé era detrái guan,
detrái guan y guan tu tri…

Vito Manuel, tú no sabe inglé,
tú no sabe inglé,
tú no sabe inglé.

No te namore más nunca,
Vito Manué
si no sabe inglé,
¡si no sabe inglé!

Pintura: Retrato de mulata, Felipe Santiago Gutiérrez

30 voces de la historia universal nos hablan sobre el amor

Más allá de los discursos esencialistas y su deconstrucción, el amor es uno de los grandes motores de la humanidad. Muestra de ello es la enorme cantidad de obras de arte con esta temática, las cuales han hecho suspirar a más de uno. A continuación, te dejamos 30 testimonios de diversos personajes de la historia universal que hablan sobre el amor. ¿Cuál es tu favorito?

1.- Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer — Plutarco

2.- El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos — Aristóteles

3.- Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal — Madre Teresa de Calcuta

4.- Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz — George Sand

5.- Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única — Jorge Luis Borges

6.- Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta —Sam Keen

7.- El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil — Leon Tolstoi

8.- Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección — Antoine de Saint-Exupery

9.- La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco — Platón

10.- No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy — Gregorio Marañón

11.- Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama — Fiodor Dostoievski

12.- El amor, para que sea auténtico, debe costarnos — Madre Teresa de Calcuta

13.- Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas —Pablo Neruda

14.- Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos — Albert Einstein

15.- No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar — Albert Camus

16.- Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan — Francisco de Quevedo

17.- No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay — François de La Rochefoucauld

18.- Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agria en un vaso sucio — Pitágoras de Samos

19.- La medida del amor es amar sin medida — San Agustín

20.- Por muy lejos que el espiritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón — Confucio

21.- No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe — Platón

22.- Cierto que en el mundo de los hombres nada hay necesario, excepto el amor — Goethe

23.- Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos — Antoine de Saint-Exupery

24.- Me he dado cuenta de que estar con los que uno quiere es suficiente — Walt Whitman

25.- El amor priva de espíritu a quienes lo tienen, y se lo da a los que carecen de él — Denis Diderot

26.- No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor — Madre Teresa de Calcuta

27.- Hay una teoria que dice que los hombres aman con los ojos, y que las mujeres aman con los oidos — Zsa Zsa Gabor

28.- La capacidad de reír juntos es el amor — Françoise Sagan

29.- Jamás se penetra por la fuerza en un corazón — Molière

30.- El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos — William Shakespeare

Pintura de portada: Alegoría del amor, Bronzino

Ese recuerdo que nunca olvida. Reflexiones sobre un texto de Diana Bellesi

Hay episodios en esta esta vida que nos transforman y se vuelven profundamente inolvidables. Y es que el encuentro con ciertas personas nos deja marcados de manera tan honda, que nunca volvemos a ser los mismos. ¡Cómo me gustaría poder contarles mi historia sobre la Antonia, esa mujer que resplandecía como carnaval enloquecido! Ya sean buenas o malas experiencias, siempre llevaremos su recuerdo en nuestro día a día, enmarcado en un halo de fascinación. Pasarán los años y seguiremos echándolas de menos, como si nunca hubieran existido y toda su vida no fuera más que el relato de un viejo libro anónimo. Tampoco te olvidaremos, Antonia, por todo eso que nos diste en tiempos de fuego y pólvora.

En fin. Les dejamos este hermoso poema de Diana Bellesi, poeta argentina.

Nunca olvidaré a la Antonia

Nunca olvidaré a la Antonia
parada en medio del camino,
con su manta guajira negra
su silencio y aquella forma
en que me miraba.

En el pueblo de Uribia
con todos hablé, menos con ella,
a quien más deseaba.

Antes de partir hacia Cabo de la Vela
me dio por saludo, a mí,
pequeña vagabunda americana,
estas palabras:
—Yo no me saco mi manta.

No te la sacás Antonia,
me repetía, entre los barquinazos del camión,
las latas de gasolina, las cabras;
no te la sacás,
no te vas de tu tierra, ni de tu raza.

 Pintura: La cabeza de Medusa, Caravaggio.

Amar las ausencias: un vistazo a la poesía de Pedro Salinas

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Si hay un poeta en lengua castellana que ha sublimado el amor en ausencias puras, ese es Don Pedro Salinas (Madrid 1891 – Boston 1951). Actor clave en la llamada “Generación del 27”, Salinas cuenta con una trayectoria poética de amplios matices y temática diversa, que podemos encontrar reunida en libros como Razón de Amor, Largo Lamento, Presagios, Fábula y signo, La voz a ti debida, entre otro más. No obstante, de toda su producción destaca aquella famosa trilogía dedicada a los recuerdos sin nombre, en donde la palabra se queda a penas en una reminiscencia del amor. Desde luego hablamos de La voz a ti debida, Razón de Amor y Largo Lamento, tres de los poemarios más significativos de la lírica romántica en lengua castellana durante el siglo XX.

Y es que aquellos versos que rezan “La forma de querer tú / es dejarme que te quiera…” han dejado una huella indeleble en millones de amantes en todo el mundo. Recuerdo que la primera vez que tuve la oportunidad de leer a profundidad a este gran poeta fue durante un largo viaje hacia el mediterráneo. En esa ocasión, llegó a mis manos un precioso libro con los tres grandes poemarios ya mencionados, en una edición de Cátedra comentada y prologada por Monserrat Escartín. Al reflexionar sobre sus versos, comencé a notar ciertas recurrencias en el discurso poético de Salinas, especialmente en la red de conceptos empleados por el autor, en las que se repiten constantemente las ausencias, los territorios sin nombre, la nostalgia de lo no dicho y los recuerdos de un amante sin memoria.

Un ejemplo de lo anterior se encuentra en el siguiente fragmento: “Ya no puedo encontrarte / allí en esa distancia, precisa con su nombre, / donde estabas ausente”. Este tipo de imprecisiones se encuentra entretejida discretamente como hilo conductor, desencadenando una secuencia semántica que nos lleva a una realidad inmaterial que se recrea en la palabra poética y que toma realidad únicamente al momento de ser nombrada. En este sentido, cabe mencionar el siguiente fragmento: “Mañana. La palabra / iba suelta, vacante, / ingrávida, en el aire, / tan sin alma y sin cuerpo, / tan sin color ni beso, / que la dejé pasar / por mi lado, en mi hoy. / Pero de pronto tú / dijiste: ‘Yo mañana…’ / Y todo se pobló / de carne y de banderas”. De esta manera, la palabra es dadora de vida, saca de la niebla todo aquello sumergido del sueño poético.

Asimismo, en estos territorios construidos de nostalgia se encuentran presentes fantasmas que dan forma al doble, a ese ser idealizado suspendido en la mirada lejana del poeta. Para ilustrar esta idea, se me viene a la mente este formidable comienzo: “Se te está viendo la otra. / Se parece a ti: / los pasos, el mismo ceño, / los mismos tacones altos / todos manchados de estrellas”. ¿Qué fue real y qué fue sólo invención de la memoria? Ahí se encuentra la magia de Salinas, en ese reino de presencias que nos invitan a sumergirnos en el encadenamiento de lo indeterminado, que sólo toma forma cuando viene a la imaginación poética: “Di, ¿te acuerdas de los sueños, / de cuando estaban allí, / delante? / ¡Qué lejos, al parecer, / de los ojos! / Parecían nubes altas, / fantasmas sin asideros, / horizontes sin llegada. / Ahora míralos, conmigo, / están detrás de nosotros.”.

Finalmente, no me queda más que invitarlos a darle un vistazo a la poesía de este gran poeta y a recrear aquellos rostros que sobrevuelan la palabra de los amantes.

Pintura: Orfeo y Eurídice, Martin Drolling.

Las nanas de la cebolla, un canto a la desesperación

Autora: Mónica Encinas Fons, Universitat de València

Miguel Hernández, poeta de la Generación del 36 -categoría acuñada por Ricardo Guillón-, le dedicó este poema a su segundo hijo, Manuel Miguel, cuando estaba en la cárcel de Torrijos, una vez que el poeta recibiera una carta de su mujer, Josefina Manresa, en la cual le decía -como canta la canción- que sólo tenían pan y cebolla para alimentarse, a modo de respuesta.

Este poema -compuesto en seguidillas (versos concisos, rápidos y directos)- se encuentra al final del Cancionero y romancero de ausencias, cuyo tema principal es la familia a la que no puede dar de comer, al estar allí encerrado por haberse posicionado en el bando republicano durante la Guerra Civil Española.

El texto está estructurado en dos partes: en la primera (desde el verso 1 hasta el verso 49) nos describe la impotencia del poeta por no poder ayudar a su mujer y a su hijo recién nacido, así como los ánimos para continuar con la esperanza de estar con ellos algún día; en la segunda da ánimos a su hijo para que disfrute de su infancia, a pesar de que no esté presente.

Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchaba de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Pintura: La sopa de los pobres, Reinaldo Giudici.

Extra: te recomendamos las siguientes versiones de Nanas de la cebolla que hemos encontrado en You Tube. Seguro ya conocías la célebre versión de Serrat. Aún así, dales un vistazo.

Serrat

Enrique Morente

Alberto Cortez

José Mercé

Juan Valderrama