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Los procedimientos de repetición y sustitución textual en español (segunda parte)

En nuestra primera parte, ya analizamos y revisamos el concepto de repetición textual en el español. Ahora es turno del procedimiento de sustitución textual, el cual puede considerarse un tipo de repetición, pero a partir del uso de pro-formas muy generales que refieren un elemento o varios que ya aparecían en el texto. Desde luego hablamos de los pronombres y de otro tipo de elementos como las pro-formas léxicas y los pro-adverbios.

Comencemos por los pro-adverbios, los cuales pueden sustituir a partes del texto que poseen función adverbial (generalmente se trata de complementos circunstanciales sustituidos por adverbios de modo o lugar).  Ejemplos de esto serían los siguientes:

Vivía en la parte más alejada del puebloAllá miraba la vida pasar lentamente.

Comía con una gula espectacularAsí era siempre.

En el primer ejemplo, es posible observar como el complemento circunstancial de lugar en la parte más alejada del pueblo” es sustituido por el adverbio “allá”; mientras que en el segundo, “con una gula espectacular”  es sustituido por el adverbio “así”.  

En el caso de los pronombres, la situación es muy similar. Sabemos de antemano que la función del pronombre no sólo es sintáctica, sino también la de sustituto de elementos ya aparecidos en el texto. En este caso, el pronombre hace referencia a un elemento que ya ha aparecido o aparece un poco más adelante (anáfora y catáfora, respectivamente). Dentro de los pronombres que cumplen este tipo de sustituciones están los pronombre personales de tercera persona, los reflexivos, recíprocos, los relativos, indefinidos, posesivos y demostrativos. Podemos identificarlos en los siguiente ejemplos:

Ángel termino de comer el pastel. Él tenia mucha hambre.

Tenías muchos libros, los cuales había heredado de su abuelo.

Alejandro dejó las llaves sobre el escritorio. Su memoria fallaba.

Los policías salieron del lugar. Se subieron a su patrulla tras inspeccionar la zona.

El libro azul es de matemáticas. Este tiene un costo de 23 dólares.

Ella tenía una carta para su hermano. Luisa ignoraba que su hermano ya no estaba en el país.

En el primer ejemplo, se sustituye “Ángel” por el pronombre personal “Él”; en el segundo, libros” por el relativo plural “los cuales”; en el tercero, Alejandro” aparece como antecedente del posesivo “su”; en el cuarto, los policías” por el reflexivo “se”; en el quinto, “el libro azul” por el demostrativo “este”; y finalmente, “Ella” sustituye a Luisa”, aunque en este caso la referencia del pronombre aparezca después de este.

Finalmente quedan las pro-formas léxicas, las cuales responden generalmente a palabras con un valor muy general, como cosa, hecho o persona. También se encuentra la sustitución de diferentes verbos que implican acción por el verbo hacer

La ropa, los libros y los zapatos no caben en la maleta. Tenemos que ver como trasladar esas cosas de manera fácil.

Hubo un apagón la semana pasada. El hecho sucedió tras la lluvia.

Joaquín lava los trastes; Román también hace lo mismo, pero sólo cuando quiere.

En el primer ejemplo, “la ropa, los libros y los zapatos” se sustituye por “cosas”; en el segundo, “el apagón” se sustituye por “el hecho”; finalmente, el verbo “lava” se sustituye por “hace”  

Pintura: La tejedora, Diego Rivera.

Fuentes consultadas:  Manuel Casado Velarde, Introducción a la Gramática del texto, Arco Libros, Madrid, 2011.

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¿Por qué “piensas en” y “te enamoras de”? El complemento de régimen preposicional en español

Como parte de los consejos que hemos preparado para una buena redacción, elegimos para esta entrega el tema del complemento de régimen preposicional. Nada del otro mundo, así que no te asustes con el nombre. Se trata de algo tan simple como saber emplear correctamente las preposiciones, pues en muchas ocasiones estas sirven para identificar algo más que el complemento circunstancial en tus oraciones. Vamos al grano.

El complemento de régimen preposicional es una construcción sintáctica formada por un verbo y una preposición que se caracteriza por ser necesaria, de ahí el nombre de “régimen”.  Si bien no todos los verbos piden el empleo de la preposición, siempre es bueno tener identificados cuáles son aquellos que te piden el acompañamiento necesariamente. Desde luego que tenemos una lista (seleccionada, pues si no sería muy extensa), con el fin de que identifiques fácilmente cuándo usarlos y cuándo no, además de algunos ejemplos:

  • Acordarse de: Me acordaba de la primera vez que nos vimos.
  • Acostumbrarse a / acostumbrado(a) a: Me acostumbraste a comer pizza todos los días / Ya estoy acostumbrado a  el ruido de la ciudad.
  • Confiar en: Todos confiamos en la veracidad de la nota.
  • Convencer de / convencido(a) de: Ella lo convenció de / Estamos convencidos de volar el día de mañana.
  • Creer en (no se emplea cuando se introduce una oración subordinada): Los jóvenes creían en fantasmas, hasta que desmintieron la leyenda.
  • Depender de:   La caída de la masa depende de la organización.
  • Enamorarse de: Está enamorado de su prima.
  • Influir en: Las canciones de su abuelo influyeron en la formación del niño.
  • Insistir en: Las vecinas insistieron en romper la puerta.
  • Pensar en: Pensaron en la cocina azul.
  • Preocuparse de / Preocuparse por: Se preocupa por sus compañeros.  

Desde luego que existen excepciones; sin embargo, en el análisis del contexto puede deducirse muy bien su aplicación. Recuerden que son reglas generales, lo que no significa un uso en el 100% de casos.

Pintura: La musa (mujer leyendo), Picasso

 

Los procedimientos de repetición y sustitución textual en español (primera parte)

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Una buena redacción no se limita únicamente a una buena ortografía o al uso correcto de los signos de puntuación. En el ámbito profesional de la producción y el análisis de textos, existen otros elementos tales como la cohesión y la coherencia textuales, que abarcan desde la sintaxis y la organización de las estructuras superficiales, hasta los procesos retóricos y las estrategias discursivas empleadas por el productor. Por ello, en esta ocasión queremos ir más allá de las recomendaciones de estilo más comunes, para acercarnos poco a poco a terrenos un poco más profundos. Así, comenzamos con dos elementos a tomar en cuenta en el análisis textual y discursivo: la repetición y la sustitución.

Cuando hablamos de repetición nos referimos a la aparición de una misma palabra, término, concepto o estructura a lo largo del texto, con la finalidad de reforzar su presencia a lo largo del discurso. En el nivel más básico, la repetición se refiere a la aparición constante de una misma palabra o bien de sus sinónimos. Por ejemplo:

El delantero se lleva el balón por toda la banda. Cerca de la portería, dispara con toda su fuerza y el esférico rebota en un poste. Finalmente, cuando ve perdida su oportunidad, la pelota es retomada por el defensa y remata. El portero no ve el balón y mira desconcertado la celebración del equipo contrario.

Como se puede observar, la palabra balón aparece a lo largo del texto, ya sea de manera literal o a través de sinónimos, en este caso, esférico y pelota (si bien no existe la sinonimia exacta en el español). También aplica en este caso la sinonimia referencial, como se da en el siguiente caso:

Leonardo iba al frente de toda la escuadra de jóvenes militares. Como el capitán de la misión, debía alcanzar el objetivo. El hombre al mando era él y no otro. Su objetivo era claro: lograr recuperar el control en la zona del atentado. El líder de la misión debía arriesgarlo todo o dejarlo.

De igual manera, existen otro tipo de repeticiones que van más allá del mero léxico y se dan en el terreno sintáctico. Por ejemplo:

Tenemos que lidiar con aquellos que nos oprimen todos los días. Tenemos que brindar atención a las personas sin distinción alguna. Tenemos que seguir el curso de la realidad, a pesar de las desgracias. Tenemos que llevar nuestras ideas a donde nos escuchen.

Este tipo de repetición es conocida como paralelismo sintáctico, es decir, cuando se repiten determinadas estructuras dentro del texto, aunque con pequeñas variaciones. Cabe señalar que dentro de los estudios literarios, a este fenómeno se le conoce también como anáfora y ocurre sobre todo en la poesía, cuando se repiten las mismas unidades léxicas al comienzo del verso. Un ejemplo perfecto de la anáfora serían los siguientes versos de Miguel Hernández:

Tristes guerras, si no es amor la empresa. Tristes, tristes.
Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes.
Tristes hombres, si no mueren de amores. Tristes, tristes.

Dentro de la repetición también encontramos a los hiperónimos y los hipónimos, es decir, conceptos que engloban a otros, en el primer caso, y conceptos que se encuentran dentro de otros, en el segundo caso. Por ejemplo:

Dejamos las sillas, mesas y armarios en casa. El día de mañana sacarán los muebles y los venderán.

Plantarán flores el día de mañana en el jardín. Al fin podremos disfrutar de las gardenias, girasoles, rosas y demás bellezas.

En el primer ejemplo, sillas, mesas y armarios constituyen hipónimos de muebles; y en el segundo, flores sería el hiperónimo de gardenias, girasoles y rosas.

No obstante, existen otras formas de repetición más complejas, tanto léxicas como sintácticas, que podemos encontrar en los textos: la paráfrasis, la metáfora, el uso de epítetos, la concatenación, el retruecano, entre otros más que pertenecen más a la retórica literaria.

De esta manera, queda conclusa la primera parte de este breve exposición.

Esperen la segunda parte pronto.

Obra de portada: El tejedor, Vicent van Gogh.