Archivo de la categoría: Animales

La sempiterna espera de Argos, el mejor amigo de Ulises

En memoria de Lucky

Después de veinte años, Ulises, rey de Itaca y marido de Penélope, apareció disfrazado de mendigo en su palacio para recuperar su antigua posición, pues, en ese tiempo, participó durante diez años en la guerra de Troya, y otros diez que transcurrió deambulando por el mar, en su regreso, a su patria.

Flaxman_Odyssey_Ulysses_and_his_dog

Imagen: Flaxman – Odiseo y su perro

Al punto tras reconocerlo Argos, el perro de nuestro héroe, que estaba enfermo y lleno de estiércol por el poco cuidado que recibía de los criados de la casa y los pretendientes que acechaban allí, lo saludó arduamente con la cola, a pesar de las facciones disimuladas por Atenea de su amo con el fin de enfrentarse a sus enemigos sin sospechas; sin embargo, Ulises, al no poder responderle, soltó una lágrima y continuó con su camino, aunque muriera a sus pies.

Louis_Frederic_Schutzenberger_-_Retour_d'Ulysse

Imagen: Schützenberger – El regreso de Odiseo

Esta triste historia, modelo antiguo de fidelidad del can hacia el hombre, la encontramos en el canto XVII (versos 290-327) que los dejamos a continuación:


Texto en griego antiguo

ὣς οἱ μὲν τοιαῦτα πρὸς ἀλλήλους
ἀγόρευον·

ἂν δὲ κύων κεφαλήν τε καὶ οὔατα κείμενος
ἔσχεν,

θρέψε μέν, οὐδ᾽ ἀπόνητο, πάρος δ᾽ εἰς
Ἴλιον ἱρὴν

ὤιχετο. τὸν δὲ πάροιθεν ἀγίνεσκον νέοι
ἄνδρες

αἶγας ἐπ᾽ ἀγροτέρας ἠδὲ πρόκας ἠδὲ
λαγωούς·

δὴ τότε κεῖτ᾽ ἀπόθεστος ἀποιχομένοιο
ἄνακτος,

ἐν πολλῆι κόπρωι, ἥ οἱ προπάροιθε θυράων
ἡμιόνων τε βοῶν τε ἅλις κέχυτ᾽, ὄφρ᾽ ἂν
ἄγοιεν

δμῶες Ὀδυσσῆος τέμενος μέγα
κοπρήσοντες·

ἔνθα κύων κεῖτ᾽ Ἄργος, ἐνίπλειος
κυνοραιστέων.

δὴ τότε γ᾽, ὡς ἐνόησεν Ὀδυσσέα ἐγγὺς
ἐόντα,

οὐρῆι μέν ῥ᾽ ὅ γ᾽ ἔσηνε καὶ οὔατα
κάββαλεν ἄμφω,

ἆσσον δ᾽ οὐκέτ᾽ ἔπειτα δυνήσατο οἷο
ἄνακτος

ἐλθέμεν· αὐτὰρ ὁ νόσφιν ἰδὼν ἀπομόρξατο
δάκρυ,

ῥεῖα λαθὼν Εὔμαιον, ἄφαρ δ᾽ ἐρεείνετο
μύθωι·

Εὔμαι᾽, ἦ μάλα θαῦμα, κύων ὅδε κεῖτ᾽ ἐνὶ
κόπρωι.

καλὸς μὲν δέμας ἐστίν, ἀτὰρ τόδε γ᾽ οὐ
σάφα οἶδα,

εἰ δὴ καὶ ταχὺς ἔσκε θέειν ἐπὶ εἴδεϊ τῶιδε,

ἦ αὔτως οἷοί τε τραπεζῆες κύνες ἀνδρῶν

γίγνοντ᾽· ἀγλαΐης δ᾽ ἕνεκεν κομέουσιν
ἄνακτες.

τὸν δ᾽ ἀπαμειβόμενος προσέφης, Εὔμαιε
συβῶτα·

καὶ λίην ἀνδρός γε κύων ὅδε τῆλε
θανόντος.

εἰ τοιόσδ᾽ εἴη ἠμὲν δέμας ἠδὲ καὶ ἔργα,

οἷόν μιν Τροίηνδε κιὼν κατέλειπεν
Ὀδυσσεύς,

αἶψά κε θηήσαιο ἰδὼν ταχυτῆτα καὶ ἀλκήν.

οὐ μὲν γάρ τι φύγεσκε βαθείης βένθεσιν
ὕλης

κνώδαλον, ὅττι δίοιτο· καὶ ἴχνεσι γὰρ
περιήιδη·

νῦν δ᾽ ἔχεται κακότητι, ἄναξ δέ οἱ ἄλλοθι
πάτρης

ὤλετο, τὸν δὲ γυναῖκες ἀκηδέες οὐ
κομέουσι.

δμῶες δ᾽, εὖτ᾽ ἂν μηκέτ᾽ ἐπικρατέωσιν
ἄνακτες,

οὐκέτ᾽ ἔπειτ᾽ ἐθέλουσιν ἐναίσιμα
ἐργάζεσθαι·

ἥμισυ γάρ τ᾽ ἀρετῆς ἀποαίνυται εὐρύοπα
Ζεὺς

ἀνέρος, εὖτ᾽ ἄν μιν κατὰ δούλιον ἦμαρ
ἕληισιν.

ὣς εἰπὼν εἰσῆλθε δόμους εὖ ναιετάοντας,

βῆ δ᾽ ἰθὺς μεγάροιο μετὰ μνηστῆρας
ἀγαυούς.

Ἄργον δ᾽ αὖ κατὰ μοῖρ᾽ ἔλαβεν μέλανος
θανάτοιο,

αὐτίκ᾽ ἰδόντ᾽ Ὀδυσῆα ἐεικοστῶι ἐνιαυτῶι.


Texto en español

Tal hablaban los dos entre sí cuando vieron un perro
que se hallaba allí echado e irguió su cabeza y orejas:
era Argo, aquel perro de Ulises paciente que él mismo
allá en tiempos crió sin lograr disfrutarlo, pues tuvo
que partir para Troya sagrada.

Los jóvenes luego lo llevaban a cazas de cabras, cervatos y liebres,
mas ya entonces, ausente, ausente su dueño, yacía despreciado
sobre un cerro de estiércol de mulas y bueyes que habían
derramado ante el porche hasta tanto viniesen los siervos
y abonasen con ello el extenso jardín.

En tal guisa de miseria cuajado se hallaba el can; con todo,
bien a Ulises notó que hacia él se acercaba y, al punto,
coleando dejó las orejas caer, mas no tuvo
fuerzas ya para alzarse y llegar a su amo.

Éste al verlo desvió su mirada, enjugóse una lágrima, hurtando
prestamente su rostro al porquero, y al cabo le dijo:
“Cosa extraña es, Eumeo, que yazga tal perro en estiércol:
tiene hermosa figura en verdad, aunque no se me alcanza
si con ella también fue ligero en correr o tan sólo
de esa clase de canes de mesa que tienen los hombres
y los príncipes cuidan, pues suelen servirles de ornato.”

Respondístele tú, mayoral de los cerdos, Eumeo:
“Ciertamente ese perro es del hombre que ha muerto allá lejos
y si en cuerpo y en obras hoy fuese lo mismo que era,
cuando Ulises aquí lo dejaba al partirse hacia Troya,
pronto echaras tú mismo de ver su vigor y presteza.

Animal que él siguise a través de los fondos umbríos
de la selva jamás se le fue, e igual era en rastreo.
Mas ahora su mal le ha vencido: su dueño halló muerte
por extraño país, las mujeres de él no se acuerdan
ni le cuidan; los siervos, si falta el poder de sus amos,
nada quieren hacer ni cumplir con lo justo, que Zeus
el tonante arrebata al varón la mitad de su fuerza
desde el día que en él hace presa la vil servidumbre.”

Tal habló, penetró en el palacio de buena vivienda
y derecho se fue al gran salón donde estaban los nobles
pretendientes; y a Argos sumióle la muerte en sus sombras
no más ver a su dueño de vuelta al vigésimo año.

Imagen de portada: Theodore van Thulden – Ulysses, Disguised as a Beggar, Recognized by his Dog Argus

Anuncios

Hachiko, el perro fiel (Hachi: A Dog’s Tale, 2009)

Autora: Mónica Encinas Fons

Después de nuestra primera entrega fílmica Un gato callejero llamado Bob, donde podemos ver un hermoso ejemplo de un gato leal a su dueño, esta vez nos centraremos en la fidelidad de un perro japonés de raza akita, cuyo nombre era Hachiko. Esta película fue un remake de otra de 1987 titulada Hachiko Monogatari, dirigida por Seijiro Koyama, en la que se cuenta la historia del perro (desde su nacimiento hasta su muerte, con un reencuentro espiritual con su amo). En esta ocasión, la historia se ubica en Estados Unidos y narra la relación entre el perro y el profesor de música -interpretado por Richard Gere- en una época más actual.

Esta historia está basada en la historia de real de Hachiko (1923-1935) y el profesor Eisaburo Ueno, en la que se nos cuenta la rutina de este perro que le acompañaba a la estación de trenes de Shibuya, para despedirse de su amo todos los días cuando se dirigía al trabajo, así como al final del día para recibirlo en el mismo lugar y a la misma hora, hasta nueve años después de la muerte de su dueño -producida por un paro cardíaco mientras daba sus clases en la Universidad de Tokio-, en 1925. Quienes frecuentraban esa estación llamaban a Hachiko el perro fiel, debido a su demostración de lealtad infinita.

En abril de 1934, una estatua de Bronce fue erigida en esa misma estación en presencia del perro. Un año después, el 9 de marzo de 1935, Hachiko murió de un cáncer terminal y una filarisis en el corazón frente a la estación, siempre con la esperanza de que su amo fuera a buscarlo para regresar a casa.

Portada: Fotografía de Hachiko (1935).

Enlace a la película:

Un Gato Callejero Llamado Bob: una segunda oportunidad de vida

Autora: Mónica Encinas Fons

Hay películas que marcan nuestra vida por los valores humanos que desprenden; esta es una de ellas. James Bowen, músico callejero de Londres y adicto a la heroína y la metadona, se cruza un día con Bob, un gato abandonado y herido. En ese preciso momento, entablan una sincera amistad que les hará convertirse en compañeros de viaje y avanzar paso a paso en el duro proceso por abandonar las drogas de su dueño.

Pintura: L’enfant au chat, Pierre Auguste Renoir