El carácter extraordinario del poeta en El albatros de Charles Baudelaire

La obra más importante de nuestro autor es Les Fleurs du Mal (1857). En esta encontramos cuatro bloques en cuanto a su estructura: el spleen e ideal; los paraísos artificiales; la mujer y el amor, y los paraísos urbanos.

En el spleen e ideal, existe una división del hombre a causa del cansancio por el presente y el ideal, que es traducido por el exilio forzado del poeta, donde, al final, aborda el combate que hay en el hombre de miseria y grandeza no resuelto.

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Los paraísos artificiales son el alcohol y las drogas que le proporcionan momentos de plenitud, considerado así como un recurso desesperado de artistas e idealistas; pero también los placeres sexuales (vicio, amores prohibidos).

Por otro lado, en el tercer apartado la mujer es un paraíso artificial, en donde nos describe dos tipos de amores: el amor ideal sensual y el sensual derivado del dolor.

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Por último, los paisajes urbanos son elementos que nos permiten alivio del spleen.

Aquí, como vimos en Una carroña, se compara el poeta con el albatros, pues este es como un exiliado “en una parte de los cielos”; empero, el poeta está alejado del mundo normal, ya que, cuando se encuentra en este lugar, se vuelve torpe y vergonzoso al no saber caminar por una inadaptación de otro hábitat que no es el suyo. Por tanto, la soledad de este profesional debida a su elevación es incomprendida, y adquiere un carácter extraordinario.

L’Albatros

Souvent pour s´amuser, les hommes d´équipage
prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
qui suivent, indolents compagnons de voyage,
la navire glissant sur les gouffres amers.

A peine les ont-ils déposés sur les planches
que ces rois de l´azur, maladroits et honteux,
laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
comme des avirons traîner à côté d´eux.

Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu´il est comique et laid!
L´un agace son bec avec un brûle-gueule,
L´autre mime, en boitant, l´infirme qui volait!

Le poète est semblable au prince des nuées
qui haute la tempête et se rit de l´archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l´empêchent de marcher.


El Albatros

A menudo, para divertirse, suelen los marineros
dar caza a los albatros, vastos pájaros de los mares,
que siguen, indolentes compañeros de viaje,
al barco que se desliza sobre los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas de cubierta,
que estos reyes del azul, torpes y avergonzados,
Dejan que sus grandes alas blancas se arrastren
penosamente al igual que remos a su lado.

Este viajero alado, ¡Qué torpe y débil!
Él, otrora bello, ¡Qué feo y qué grotesco!
¡Aquel quema su pico con una pipa,
otro imita, cojeando, al inválido que una vez voló!

El poeta se asemeja al príncipe de las nubes
que frecuenta la tormenta y se ríe del arquero;
exiliado sobre el suelo en medio de las burlas,
sus alas de gigante le impiden ya marchar.

Portada: L’Albatros, Davide Rotella

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