Biografías poéticas: Estratón de Sardes, un homenaje a la pederastia

En la actualidad, la práctica de la pederastia es considerada como un delito sexual grave en la mayor parte del mundo, con duras consecuencias psicológicas para los menores abusados y sanciones equivalentes para los adultos culpables. No obstante, la relación pederasta no fue siempre concebida como una práctica criminal, sino como parte fundamental de la formación de los jóvenes varones. En este caso, hablamos de la pederastia como una de las instituciones más arraigadas en la Antigua Grecia, donde era considerada un pilar en la formación de los hombres aristócratas, pues iba más allá del mero contacto sexual.

Zeus y Ganímedes, Anton Raphael Mengs
Pintura: Zeus y Ganímedes, Anton Raphael Mengs. 

Así, la relación pederasta sólo podía darse entre hombres de la misma condición social y con fines principalmente pedagógicos y civiles, ya que su principal fin era introducir al erómenos (ἐρώμενος), quien era un varón de entre 12 y 18 años, a las virtudes y deberes del ciudadano.  El encargado de esto era el erastés (ἐραστής), quien debía ser un varón mayor de 25 años y ciudadano prominente, adinerado y comprometido con la vida social de la polis griega. Si bien la relación entre ambos tenía acercamientos carnales, esta se basaba el respeto mutuo y no implicaba la homosexualidad de alguna de las partes. De esta forma, la pederastia en la Antigua Grecia constituía un ideal antes que un goce meramente sexual; posteriormente, con el declive de la polis y el comienzo del periodo helenístico, la pederastia se transformo en una práctica que apuntaba más a la belleza del joven y al placer derivado de la misma.

Parejas pederastas - Colonia griega de Paestum

Pintura:  Parejas pederastas en un fresco de una tumba ubicada en la colonia griega de Paestum, Italia.

En este sentido, la pederastia como goce sexual quedó plenamente representada en la poesía grecorromana, especialmente en los poemas que componen el libro XII de la Antología Palatina, dedicado exclusivamente al amor pederasta, y en donde el nombre de Estratón de Sardes sale a relucir, pues 94 epigramas pertenecen a este epigramista que, según los pocos datos que tenemos,  vivió en siglo II d.C. Su poesía destaca por su carácter satírico y pornográfico. Su obra se encuentra reunida en el famoso libro titulado “La musa de los muchachos”.

A continuación les dejamos algunos epigramas de su autoría.

I

Las pirulas de los muchachos, Diodoro, de tres formas
cuelgan; aprende sus nombres.
La que todavía está sin descapullar, llámala “Lalu”;
“Coco”, la que comienza a empalmarse;
La que puede menearse con la mano, dile “Lagarto”,
la más perfecta. Ya sabes como debes llamarlas.

II

Me complace el muchacho de doce años; pero
más deseable que este es con mucho el de trece.
El que tiene catorce es la flor más dulce de los amores.
pero más encantador es el que acaba de cumplir los quince.
El año decimosexto es propio de dioses. Al de diecisiete
no me toca a mi buscarlo, sino a Zeus.
Si alguno desea un muchacho de más edad, ya no juguetea,
sino que busca responder “dándose la vuelta”.

III

Aunque te haya crecido vello en la cara
y finos rizos rubios en las sienes,
ni aún así abandono a mi amado. Pues su belleza,
a pesar de la barba, a pesar del cabello, me pertenece.

IV

Una muchacha no tiene esfínter, ni besos
cándidos, ni buen olor natural en la piel,
ni ese dulce lenguaje picante, ni inocente
mirada…y si va de lista es bastante peor.
Frígidas por detrás todas son. Pero lo más importante
no es eso, sino dónde poner la mano errante.

V

Me gustan los blanquitos, lo mismo que me encantan los de piel color miel,
y los rubios, pero por otro lado amo a los morenos.
No desdeño los ojos castaños; pero especialmente
me encantan los de brillantes ojos negros.

Pintura de portada: Cílica ática, siglo V a.C

 

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