Nací en el Mediterráneo: Joaquín Sorolla (primera parte)

Para dominar la pintura, uno de los elementos que nuestros maestros nos piden que adoptemos es el manejo perfecto de la luz y la sombra, ya sea con el fin de resaltar los personajes principales del cuadro, ya sea con tal de un uso perfecto de cada una de las partes del paisaje, ambiente que resulta estar en plena armonía con su conjunto. De esta manera, podemos disfrutar de cada uno de los pasos del aprendizaje de esta bella arte. Así pues, dichas habilidades, propias de esta disciplina, son las que nuestro pintor perfeccionó de modo admirable para el disfrute de generaciones futuras.

Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia, 1863 – Cercedilla, 1923), pintor español, fue un artista muy productivo, al haber realizado más de 2,000 obras de las más diversas corrientes, como la impresionista, postimpresionista y luminista.

Los padres de Sorolla fallecieron a causa de una epidemia de cólera cuando este tenía dos años, quedando huérfanos tanto él como su hermana Eugenia, y haciéndose cargo de ellos su tía Isabel, hermana de su madre, y su marido, cuya profesión era la de cerrajero. Desde pequeño, mostró una gran vocación para las bellas artes.

Mi familia - Sorolla
Pintura: Mi familia, Joaquín Sorolla.

Después de terminar su formación en la Escuela de Artesanos de Valencia, empezó a enviar sus obras a concursos y exposiciones de bellas artes, tal como la de Madrid (1881), en la cual presentó tres marinas valencianas que no tuvieron éxito, dado que no encajaban con la pintura oficial, al no ser pintura histórica y dramática. Al año siguiente, pudo estudiar la obra de Velázquez y de otros muchos autores en el Museo del Prado. En 1883, logró por fin una medalla en la Exposición Regional de Valencia; en 1884, la medalla de segunda clase en la Exposición Nacional por su pintura Defensa del parque de artillería de Monteleón.

Su obra El crit del palleter, cuyo tema era el de la Guerra de la Independencia, tuvo gran éxito en su tierra. Por este motivo, fue pensionado por la Diputación Provincial de Valencia para que viajase a Roma, con el fin de trabajar y conocer el arte clásico y renacentista, además de los grandes museos y otros artistas. Luego, el artista viajó a París junto con Pedro Gil en 1885, para acercarse a la pintura impresionista; así, con esta técnica pudo hacer variaciones en su estilo ya de regreso a Roma, tomando contacto con las vanguardias europeas.

El crit del palleter - Sorolla
Pintura: El crit del palleter, Joaquín Sorolla.

En 1888, se casó con Clotilde Garcia en su tierra; mas vivió un año más en Asís, Italia, época en la que se relacionan algunas de sus obras, como la de Vendiendo Melones, y donde solía pintar acuarelas de temas costumbristas y anecdóticos para venderlos. Al año siguiente, toda su familia se instaló en Madrid, y cinco años después, Sorolla consiguió por fin el reconocimiento como pintor.

Años después volvió a viajar a París, donde desarrolló una técnica llamada “Luminismo”, estilo caracterizador de su obra a partir de este momento. A raíz de este hecho comenzó a pintar al aire libre, realizando en sus cuadros escenas cotidianas y paisajísticas de la vida mediterránea, como las  obras de La vuelta de la pesca, La playa de Valencia o Triste herencia, recibiendo con la última pintura mencionada el “Grand Prix” en el certamen internacional de París (1900), y continuando con su pintura de denuncia social, como Y aún dicen que el pescado es caro (1894).

La vuelta de la Pesca - Sorolla
Pintura: La vuelta de la pesca, Joaquín Sorolla.

Después de haber viajado tanto a Europa como a Inglaterra y Francia, realizó una exposición en París que le dio tanto reconocimiento internacional, que le permitió que su obra pictórica se conociese por toda Europa y América.

En 1909 triunfó con una exposición que hizo en Nueva York, con obras como Sol de tarde o Nadadores; de igual manera, en 1911, realizó exposiciones en el Museo de Arte de San Luis y en el Instituto de Arte de Chicago.

Nadadores - Sorolla
Pintura: Nadadores, Joaquín Sorolla.

También cabe destacar su faceta como retratista que desarrolló en aquellos años (Cajal, Galdós, Machado, Vicente Blasco Ibañez, entre otros). En 1914 fue nombrado académico, y después trabajó como profesor de composición y color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. En 1920 sufrió una hemiplejía, mientras pintaba el retrato de la mujer de Ramón Pérez de Ayala, impidiéndole continuar con su pasión.

Tres años después de este hecho murió en su residencia de Cercedilla.

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