El​ ​amor​ ​más​ ​allá​ ​de​ ​la​ ​vida:​ ​Taj​ ​Mahal

Si alguna vez una historia superó a la muerte y se convirtió en todo un ejemplo de lo que el amor podría construir y resistir a pesar del tiempo y las circunstancias, esta es la hermosa leyenda del Taj Mahal, la cual ha llegado a ser la que mayor fama adquirió gracias a la historia que rodea su creación. Así que pasaremos a contar la romántica historia de este monumento​ ​considerado​ ​como​ ​uno​ ​de​ ​las​ ​Siete​ ​Maravillas​ ​del​ ​Mundo​ ​Moderno.

¿Para​ ​qué​ ​se​ ​construyó​ ​este​ ​monumento?

El Taj Mahal es un mausoleo, es decir, un monumento funerario. Este se encuentra en Agra, una ciudad al norte de la India, y está dedicado a la esposa de Sha Jahan, Mumtaz Mahal, tras su muerte.

Las​ ​obras​ ​de​ ​construcción​ ​empezaron​ ​en​ ​1630,​ ​mismas​ ​que​ ​fueron​ ​realizadas​ ​durante​ ​el Imperio​ ​Mongol​ ​y​ ​cuando​ ​la​ ​ciudad​ ​de​ ​Agra​ ​era​ ​la​ ​capital​ ​oficial​ ​de​ ​este​ ​enorme​ ​imperio.

La​ ​historia​ ​de​ ​amor​ ​del​ ​mausoleo​ ​más​ ​importante​ ​del​ ​mundo

Cuando el emperador tenía quince años y era aún príncipe, paseando por el mercado de Agra vio una hermosa muchacha que estaba probándose un collar de diamantes. En ese preciso momento, se enamoró perdidamente de ella y quiso hacerla su mujer. Sin embargo, los astrólogos de la corte le aconsejaron, por sus cálculos y predicciones al mirar el cielo, que si quería conseguir su propósito tendría que esperar el momento adecuado para lograr un matrimonio feliz y duradero. Así que tuvo que esperar hasta cinco años (1612) con tal de contraer nupcias con aquella mujer, teniendo veinte años y habiéndose casado antes con otra mujer, hecho normal en las leyes musulmanas, ya que toleraban que un hombre pudiera​ ​contraer​ ​matrimonio​ ​con​ ​las​ ​mujeres​ ​que​ ​quisiera​ ​según​ ​su​ ​patrimonio.

Durante toda su vida Shan Jahan tuvo cuatro esposa, no obstante sólo quiso a una: Mumtaz Mahal, quien le acompañó en su ascensión como emperador en 1628. Pero después de dar a luz su decimocuarto hijo, Mumtaz Mahal cayó enferma y murió. Se cuenta que sus últimas palabras fueron para pedirle a su marido estos deseos: que fuera un buen padre, que volviera a casarse, que hiciera una tumba para ella y que fuera a visitarla cada año en el aniversario​ ​de​ ​su​ ​muerte.

A partir de este momento, Sha Jahan entristeció tanto que se encerró en su palacio durante muchos meses, hasta que tomó la firme decisión de cumpir el último deseo, que era que algún día descansaría en una tumba erigida para ella. De ahí nació lo que conocemos como el​ ​mausoleo​ ​del​ ​Taj​ ​Mahal.

Más​ ​allá​ ​de​ ​los​ ​siglos

El emperador, en efecto, necesitó a 20,000 personas que trabajaron en la construcción de este monumento durante unos 22 años. Construido con ladrillo y recubierto de mármol blanco que fue transportado por cientos de elefantes, se decoró con todo tipo de piedras preciosas de todos los lugares del mundo, pese a tratarse de un recinto amurallado al que se​ ​puede​ ​acceder​ ​sólo​ ​por​ ​una​ ​​ ​puerta​ ​y​ ​estar​ ​situado​ ​en​ ​las​ ​orilla​ ​del​ ​río​ ​Yamuna.

Pero, en el año 1657, el emperador se enfermó, disputándose así sus hijos el trono, cuyo vencedor fue Aurangzeb, quien encerró a su padre durante nueve años. En ese tiempo, se cuenta que Shan Jahan lloraba la pérdida de su mujer desde los balcones del palacio, mientras​ ​contemplaba​ ​el​ ​Taj​ ​Mahal.

De este modo transcurrieron los años de nuestro emperador hasta que murió a los 74 años, y​ ​fue​ ​enterrado​ ​en​ ​el​ ​gran​ ​mausoleo​ ​junto​ ​a​ ​su​ ​mujer​ ​para​ ​la​ ​eternidad.

Fotografía: Wikicommons.

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