La historia de Candaules en la pintura

Muchas veces presumir en exceso de nuestros bienes o de alguna situación favorable puedes salirnos muy caro. Hasta cierto punto, es algo normal en nuestros días mostrarles a los otros nuestra buena fortuna, posesiones, viajes, educación y mucho más. Nos gusta el reconocimiento y ser apreciados por ello. Sin embargo, hay quienes hacen alarde y se exhiben de una manera desproporcionada, con lo cual no hacen más que construir su propia tumba. Este es el caso del Rey Candaules, último rey de Lidia, cuya historia nos la cuenta Heródoto en sus Historias. 

Enamorado profundamente de su esposa, Candaules gustaba de presumir los atributos de su mujer y, sobre todo, de convencer a los demás de ello. Su vanagloria llegó a tanto, que en una ocasión invitó a uno de sus amigos y colaboradores más cercanos, el jefe militar Giges, a contemplar a su esposa desnuda y comprobar de cerca todas sus virtudes. A pesar de la resistencia de Giges, el Rey terminó por convencerlo de entrar en la alcoba y observar el cuerpo perfecto de la reina. Y así fue, hasta que al día siguiente, Giges fue llamado por la reina, quién le contó que se había percatado de su presencia en la alcoba el día anterior, mientras ella estaba desnuda. Ante esto, Giges tuvo dos opciones propuestas por la reina: morir a causa de su falta o asesinar a Candaules en el mismo lugar que se había ocultado.

Desde luego, Giges eligió la última opción.

En recuerdo de este par de voyeuristas, te dejamos la siguiente galería con el motivo de Giges y Candaules. Si te gustó, no olvides compartir la entrada.

Pintura de portada: King Candaules, Jean-Léon Gérôme.

 

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