Los procedimientos de repetición y sustitución textual en español (primera parte)

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Una buena redacción no se limita únicamente a una buena ortografía o al uso correcto de los signos de puntuación. En el ámbito profesional de la producción y el análisis de textos, existen otros elementos tales como la cohesión y la coherencia textuales, que abarcan desde la sintaxis y la organización de las estructuras superficiales, hasta los procesos retóricos y las estrategias discursivas empleadas por el productor. Por ello, en esta ocasión queremos ir más allá de las recomendaciones de estilo más comunes, para acercarnos poco a poco a terrenos un poco más profundos. Así, comenzamos con dos elementos a tomar en cuenta en el análisis textual y discursivo: la repetición y la sustitución.

Cuando hablamos de repetición nos referimos a la aparición de una misma palabra, término, concepto o estructura a lo largo del texto, con la finalidad de reforzar su presencia a lo largo del discurso. En el nivel más básico, la repetición se refiere a la aparición constante de una misma palabra o bien de sus sinónimos. Por ejemplo:

El delantero se lleva el balón por toda la banda. Cerca de la portería, dispara con toda su fuerza y el esférico rebota en un poste. Finalmente, cuando ve perdida su oportunidad, la pelota es retomada por el defensa y remata. El portero no ve el balón y mira desconcertado la celebración del equipo contrario.

Como se puede observar, la palabra balón aparece a lo largo del texto, ya sea de manera literal o a través de sinónimos, en este caso, esférico y pelota (si bien no existe la sinonimia exacta en el español). También aplica en este caso la sinonimia referencial, como se da en el siguiente caso:

Leonardo iba al frente de toda la escuadra de jóvenes militares. Como el capitán de la misión, debía alcanzar el objetivo. El hombre al mando era él y no otro. Su objetivo era claro: lograr recuperar el control en la zona del atentado. El líder de la misión debía arriesgarlo todo o dejarlo.

De igual manera, existen otro tipo de repeticiones que van más allá del mero léxico y se dan en el terreno sintáctico. Por ejemplo:

Tenemos que lidiar con aquellos que nos oprimen todos los días. Tenemos que brindar atención a las personas sin distinción alguna. Tenemos que seguir el curso de la realidad, a pesar de las desgracias. Tenemos que llevar nuestras ideas a donde nos escuchen.

Este tipo de repetición es conocida como paralelismo sintáctico, es decir, cuando se repiten determinadas estructuras dentro del texto, aunque con pequeñas variaciones. Cabe señalar que dentro de los estudios literarios, a este fenómeno se le conoce también como anáfora y ocurre sobre todo en la poesía, cuando se repiten las mismas unidades léxicas al comienzo del verso. Un ejemplo perfecto de la anáfora serían los siguientes versos de Miguel Hernández:

Tristes guerras, si no es amor la empresa. Tristes, tristes.
Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes.
Tristes hombres, si no mueren de amores. Tristes, tristes.

Dentro de la repetición también encontramos a los hiperónimos y los hipónimos, es decir, conceptos que engloban a otros, en el primer caso, y conceptos que se encuentran dentro de otros, en el segundo caso. Por ejemplo:

Dejamos las sillas, mesas y armarios en casa. El día de mañana sacarán los muebles y los venderán.

Plantarán flores el día de mañana en el jardín. Al fin podremos disfrutar de las gardenias, girasoles, rosas y demás bellezas.

En el primer ejemplo, sillas, mesas y armarios constituyen hipónimos de muebles; y en el segundo, flores sería el hiperónimo de gardenias, girasoles y rosas.

No obstante, existen otras formas de repetición más complejas, tanto léxicas como sintácticas, que podemos encontrar en los textos: la paráfrasis, la metáfora, el uso de epítetos, la concatenación, el retruecano, entre otros más que pertenecen más a la retórica literaria.

De esta manera, queda conclusa la primera parte de este breve exposición.

Esperen la segunda parte pronto.

Obra de portada: El tejedor, Vicent van Gogh.

 

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