La mujer que quiso combatir: la Balada de Mulan

Autora: Mónica Encinas Fons

En esta entrega de la Villa, pasamos de la poesía de la Arabia Preislámica con la sensualidad de Imru´l Qays y el amor eterno de la poetisa Layla Al-Ajyaliyya, a la de la Antigua China de la mano de Hua Mulan. Todos conoceréis este personaje gracias a la maravillosa factoría de sueños de las películas de Disney. Pero nosotros hablaremos de quién era en realidad. Hua Mulan fue una mujer legendaria que se unió al ejército masculino disfrazada de guerrero con el fin de ocupar el lugar de su anciano padre, cuya fuente de su presencia es el texto narrativo chino, que se compuso en el siglo VI, conocido como La Balada de Mulan, durante el gobierno de la dinastía Tang, a pesar de que se haya discutido si era un personaje histórico o literario, pues el período en que sucede la historia es incierto, y fue enseñado en las escuelas de allí.

El argumento de esta historia es el siguiente: mientras Mulan estaba lavando ropa -como un día cualquiera-, escucha que el ejército está reclutando a gente; en ese preciso momento, decide disfrazarse de hombre con tal de salvar a su padre, que estaba demasiado enfermo y anciano para combatir en una guerra, ocupando su lugar. A continuación, Mulan va al campo de batalla con una mula y una espada de sus antepasados, luchando durante diez o doce años y consiguiendo a su vez el título de general.

Durante la contienda Mulan conoce un oficial, cuyo nombre era Jim Yong, del cual se enamoró. Tras terminar esta con el servicio militar, el emperador le entregó los más altos honores. Una vez que este conoció que era una mujer, su amor creció más, soñando incluso con casarse. Pero esta, al no querer continuar allí, le pide solamente un burro con tal de regresar a su casa. Después de esto, sus antiguos compañeros la visitan y descubren sorprendidos al verla que es una mujer por su vestido. Por último, el poema presenta la imagen de una liebre hembra -representada por Mulan- y otra macho -que son sus compañeros- corriendo juntos, siendo preguntado por un narrador si hubiese alguien que pudiera distinguirlos.

Por otra parte, gracias a la referencia del “Khan”, podemos fechar la composición del poema. Similar a la leyenda de Mulan es la historia de la emperatriz Fu Hao, esposa del emperador Wu Ding de la Dinastía Shang, que se convirtió en general de los ejércitos chinos.

La fuente del relato está en una canción popular de la Dinastía Wei del Norte (184-283 d. C.), cuyo nombre era La balada de Mulan, texto fechado en el siglo VI, que hemos conservado en la obra Music Bureau Collection, antología de lírica, de canciones y poemas recogidos por Guo Maoqin durante el siglo XI o XII, a pesar de que la mayoría de los relatos de su relato fueron agregados durante la dinastía de la Dinastía Tang. Otra presencia de nuestra protagonista la hallamos en la dinastía Ming, así como en otras dos obras más. Estas son: La femenina Mulan o la Heroína Mulan va a la guerra en el palacio de su padre, pieza de dos actos; y el Romance Sui-Tang, novela histórica del siglo XVII. En cuanto a las adaptaciones, nos encontramos una novela basada en dicha balada en el período tardío de la dinastía Ming (1368-1644), la película animada de Disney (1998), así como en numerosas obras de arte.

Tsi-tsi, tsi-tsi…
Está tejiendo Mulan
junto a la puerta.
De pronto cesa el telar,
y se oye un suspiro.
-¿Qué estás pensando, hija?
¿Qué es lo que te preocupa?
-Nada, padre, casi nada…
Es que ayer vi un edicto del Gran Khan
sobre el inicio del reclutamiento.
La lista viene en doce libros,
y en todos encuentro su nombre.
Usted no tiene hijo varón,
ni yo ningún hermano mayor.
Así que quería montar a caballo
y reemplazarle para ir a la guerra.
Compra Mulan un caballo fuerte
en el mercado del este,
una montura en el del oeste,
un freno en el del sur,
y un látigo en el del norte.
A la mañana siguiente,
se despide del padre y la madre.
Por la noche, se detiene
a la orilla del río Amarillo.
Ya no oye la afectuosa voz de sus padres,
sino furiosos rugidos de las olas.
De madrugada, otra vez parte
para pernoctar en el Monte Negro.
Tampoco oye a sus cariñosos padres,
sino furiosos rugidos de las olas.
De madrugada, otra vez parte
para pernoctar en el Monte Tártaro.
Presurosa marcha al campo de batalla,
deja atrás varias fortalezas
El gélido aire trae el duro son
de los gons de los veladores.
Las corazas, bajo un sol lánguido,
despiden un frigio brillo.

Tras cien combates muere el general,
y al cabo de diez años regresa la guerrera.
La recibe el monarca
en la sala de Audiencia.
La asciende al grado más alto
y le concede miles de onzas de oro.

Le pregunta qué piensa hacer.
Mulan le dice que no quiere ser
ni mandarín ni funcionario.
Sólo pide un camello
para volver a casa.
Recibida la noticia,
sus padres, ya muy ancianos,
apoyados uno en el otro,
van a la entrada del pueblo a su encuentro.
Recibida la noticia,
su hermana se adorna ante la ventana.
Recibida la noticia,
su hermanito afila la cuchilla
para matar cordero y cerdo.

Mulan abre la puerta del pabellón este.
Sentada en el lecho del pabellón oeste,
se quita su ropa de combate
y se pone la de doncella.
Junto a la ventana, ante el tocador,
se peina y se maquilla.
Sale a ver a sus compañeros,
que se quedan con la boca abierta.
«Luchando doce años codo a codo,
nunca supimos que era muchacha».

Cuando corren por el campo
una pareja de liebres,
¿quién podrá distinguir
entre el macho y la hembra?

Cuadro: Hua Mulan (Fuente no identificada).

 

 

 

 

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