20 consejos de autores grecolatinos para afrontar la muerte

Autora: Mónica Encinas Fons

La muerte es, para muchas de las sociedades, el mayor miedo, por representar uno de los tabús más temidos de la historia; sin embargo, es necesaria para aprender a vivir según nuestras metas y objetivos, como si fueran los últimos que logramos alcanzar. De todos modos, con temor a ella o asumiéndola por formar parte esencial de nuestra límitada vida, ella es considerada por los antiguos clásicos un bien preciado que nos enseña tanto a aprender a vivir como a saber morir, sin resistencia al haber aprovechado todos los momentos que la vida nos ha brindado.

Así pues, te dejamos más abajo 20 lecciones con el fin de enfrentarla y valorar que es parte de nuestra vida.

1.- La vida de aquellos que han muerto yace en la mente de aquellos que aún viven. Marco Tulio Cicerón.

2.- Una pérdida no es más que un cambio, y el cambio es el deleite de la naturaleza. Marco Aurelio.

3.- La muerte puede ser una de las más grandes bendiciones del ser humano. Sócrates.

4.- No es a la muerte a lo que un hombre debe temerle, si no a nunca empezar a vivir. Marco Aurelio.

5.- Yo no moriré completamente, y una parte de mi escapará de la tumba. Horacio.

6.- La muerte es un castigo para algunos, un regalo para otros, y un favor para muchos. Séneca.

7.- Debes aprender que morir es una deuda que todos debemos pagar. Eurípides.

8.- Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo. Platón.

9.- La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes. Horacio.

10.-  A los muertos no les importa cómo son sus funerales. Las exequias suntuosas sirven para satisfacer la vanidad de los vivos. Eurípides.

11.- El filósofo auténtico se ejercita en morir, y para nadie es menos temible la muerte. Platón.

12.- Es estúpido quien confiesa temer la muerte no por el dolor que pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, siente dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie durante su espera. Epicuro.

13.- La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo. Epicuro.

14.- Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo. Séneca.

15.- La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte. Epicteto.

16.- Es más cruel temer a la muerte que morir. Publio Siro.

17.- La mejor tumba es la más sencilla. Platón.

18.- ¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto? Lucrecio.

19.- Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño lo que vemos dormidos. Heráclito de Efeso.

20.- Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar. Séneca.

Portada: Herbert Draper, El lamento de Ícaro. 

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Hachiko, el perro fiel (Hachi: A Dog’s Tale, 2009)

Autora: Mónica Encinas Fons

Después de nuestra primera entrega fílmica Un gato callejero llamado Bob, donde podemos ver un hermoso ejemplo de un gato leal a su dueño, esta vez nos centraremos en la fidelidad de un perro japonés de raza akita, cuyo nombre era Hachiko. Esta película fue un remake de otra de 1987 titulada Hachiko Monogatari, dirigida por Seijiro Koyama, en la que se cuenta la historia del perro (desde su nacimiento hasta su muerte, con un reencuentro espiritual con su amo). En esta ocasión, la historia se ubica en Estados Unidos y narra la relación entre el perro y el profesor de música -interpretado por Richard Gere- en una época más actual.

Esta historia está basada en la historia de real de Hachiko (1923-1935) y el profesor Eisaburo Ueno, en la que se nos cuenta la rutina de este perro que le acompañaba a la estación de trenes de Shibuya, para despedirse de su amo todos los días cuando se dirigía al trabajo, así como al final del día para recibirlo en el mismo lugar y a la misma hora, hasta nueve años después de la muerte de su dueño -producida por un paro cardíaco mientras daba sus clases en la Universidad de Tokio-, en 1925. Quienes frecuentraban esa estación llamaban a Hachiko el perro fiel, debido a su demostración de lealtad infinita.

En abril de 1934, una estatua de Bronce fue erigida en esa misma estación en presencia del perro. Un año después, el 9 de marzo de 1935, Hachiko murió de un cáncer terminal y una filarisis en el corazón frente a la estación, siempre con la esperanza de que su amo fuera a buscarlo para regresar a casa.

Portada: Fotografía de Hachiko (1935).

Enlace a la película:

El mito griego en la obra pictórica de Alexandre Cabanel

Alexandre Cabanel (1823 – 1889), pintor francés y alumno de François-Édouard Picot en la École des Beaux-Arts, es mundialmente conocido por su obra Naissance de Vénus (el nacimiento de Venus), que compró el emperador Napoleón III, así como por sus diversos cuadros históricos y mitológicos. De igual manera, alcanzó la fama al ser considerado como uno de los pintores favoritos del emperador antes mencionado y de su esposa, Eugenia de Montijo. Cabe señalar que su fuerte vena academicista lo hizo enfrentarse a las tendencias del impresionismo y del naturalismo.

A continuación, te dejamos 10 bellas obras inspiradas en la mitología griega. Da clic en la imagen para conocer el título y admirarlo a detalle.

 

 

Portada: La Naissance de Vénus, Alexander Cabanel.

Si llegas a olvidarme: 10 reflexiones filosóficas acerca del olvido

Autora: Mónica Encinas Fons

¿Cuántas veces hemos querido olvidarnos de algún hecho traumático de nuestro pasado para pasar página y seguir adelante de nuestras vidas? ¿Cuántas veces hemos recordado esos malos recuerdos de nuestra vida sin poder evitarlo? Estas 10 frases de eruditos clásicos te ayudarán a afrontar esos hechos y más con el fin de hacer más agradable nuestros pasos futuros.

1. Pronto lo olvidarás todo, pronto serás olvidado – Marco Aurelio.

2. Olvido es señal de menosprecio, y por tanto causa enojo – Aristóteles de Estagira.

3. Procuremos olvidar lo que traído a la memoria nos entristece – Lucio Anneo Séneca.

4. Un instante y habrás olvidado todo, otros instante todavía y todos te habrán olvidado – Marco Aurelio.

5. Nos olvidamos de nuestros placeres, nos acordamos de nuestros sufrimientos – Marco Tulio Cicerón.

6. Olvidemos lo que ya sucedió, pues puede lamentarse, pero no rehacerse – Tito Livio.

7. El que se olvida de los bienes gozados en el pasado es ya viejo hoy – Epicuro.

8. Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero – Cicerón.

9. La mente tarda en olvidar lo que le ha llevado mucho tiempo aprender – Séneca.

10. Es con frecuencia muy sabio olvidar lo que se sabe – Publio Siro.

Pintura: Vanitas, Pieter Claesz.

El amor está en los detalles: 8 breves enseñanzas del Collar de la Paloma

Ibn Hazm de Córdoba nos lego lo que es considerado por muchos el mejor tratado sobre el amor hasta nuestros días: El Collar de la Paloma. Si hay algo que caracteriza a este singular libro, es la magnífica sabiduría que destila en cada una de sus descripciones y narraciones. Su minuciosidad es tal, que tras reflexionar un rato sobre las letras de este gran poeta, podría decirse que el amor está en los detalles. Por ello, te presentamos 8 enseñanzas sobre la pasión amorosa que seguro te dejarán con ganas de leer más.

1.- Por vida mía, la carta, en ciertos lances, sirve de lengua al amante, cuando éste se encuentra impedido para hablar o sufre sonrojo o timidez.

2.- A veces, si al amado no le gusta que le den quejas y se hastía de oír hablar de amor, ves que el amante encubre su tristeza, reprime su pesadumbre y guarda para sí solo su mal.

3.- El hacer falsas acusaciones es también uno de los accidentes de la ruptura. Esto sucede al comienzo del amor o a su fin. En el primer caso es indicio de sinceridad en el amor. En el segundo , en cambio, es indicio de hastío y puerta del olvido.

4.- Nada hay más insoportable para mí que la traición, y, por vida mía, que jamás me he perdonado a mi mismo pensar en hacer daño a aquel con quien me ha unido la menor obligación, por grande que fuese su delito y por muchas faltas que hubiese cometido en contra mía.

5.- La separación tiene una influencia maravillosa para revelar los secretos ocultos. Yo he visto quien tuvo guardado su amor y encubría sus sentimientos hasta que sobrevino la separación, que declaró lo escondido y sacó afuera lo encubierto.

6.- Gentes hay que no pueden amar de veras sino después de un largo rato, de mucho verse y de una dilatada convivencia; y este es el amor que suele durar y afincar y en el que no hace mella el paso del tiempo.

7.- Una de las más loables condiciones, nobles partes y excelentes prendas, tanto en amor como en otros negocios, es la lealtad, que sirve de fuerte indicio y palmaria prueba de buena cuna y de naturaleza pura, y muda en más o menos con la mudanza aneja a todo lo creado.

8.-  Todo amante, cuyo amor sea sincero y que no pueda gozar de la unión amorosa, bien por separación, bien por desdén de su amado, bien por guardar secreto su sentir, movido de cualquier circunstancia, ha de llegar por fuerza a las fronteras de la adversidad y estar extenuado y macilento, lo cual lo obliga a veces a guardar cama.

Pintura: Arte popular de Azerbaijani basado en Layla y Majnun de Nizami..

20 lecciones sobre la amistad por autores clásicos

Autora: Mónica Encinas Fons

La amistad es para muchos un bien preciado difícil de valorar en los tiempos que corren; para otros, una forma de vivir y superar las alegrías y las adversidades que nos enfrentamos cada día. De todos modos, todos la apreciamos por igual como un regalo de la vida, puesto que es una manera de estimarnos ante el mundo. A continuación, te dejamos 20 reflexiones acerca de la amistad por las máximas autoridades de nuestro mundo occidental.

  1. Una de las más bellas cualidades de la verdadera amistad es entender y ser entendido. Séneca.
  2. La amistad mejora nuestra felicidad y disminuye nuestras desgracias doblando nuestras alegrías y dividiendo nuestro dolor. Cicerón.
  3. Los amigos muestran su amor en tiempos de problemas, no de felicidad. Eurípides.
  4. El antídoto para cincuenta enemigos es un amigo. Aristóteles.
  5. Nada excepto el cielo es mejor que un amigo que realmente es un buen amigo. Plauto.
  6. Un amigo de todos es un amigo de nadie. Aristóteles.
  7. Se lento para entrar en la amistad, pero cuando estés en ella, continúa firme y constantemente. Sócrates.
  8. La amistad es un alma que reside en dos cuerpos. Aristóteles.
  9. Desear ser amigos es un trabajo rápido, pero la amistad es una fruta de maduración lenta. Aristóteles.
  10. Un amigo leal vale diez mil amigos. Eurípides.
  11. Cuando uno es amigo de sí mismo, lo es también de todo el mundo. Séneca.
  12. De todas las cosas que la sabiduría provee para hacernos completamente felices, la mayor es la posesión de la amistad. Epicuro.
  13. Nunca es largo el camino que conduce a casa de un amigo. Juvenal.
  14. No necesito un amigo que cambie cuando yo cambio y que se siente cuando yo me siento; mi sombra lo hace mucho mejor. Plutarco.
  15. Deshacerse de un amigo honesto es deshacerse de tu vida. Sófocles.
  16. La vida no tiene una bendición igual a un enemigo prudente. Eurípides.
  17. La amistad es el vínculo de dos almas virtuosas. Pitágoras.
  18. Amistad que acaba no había comenzado. Publio Siro.
  19. Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara un ejemplo de sí mismo. Cicerón.
  20. Algunas personas creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. Aristóteles.

Portada: Sancho y el Quijote, Gustave Doré

El valor de la amistad en la vejez: Arrugas (Ignacio Ferreras, 2011)

Autor: Mónica Encinas Fons

Arrugas, película de animación española basada en la novela gráfica de Paco Roca, nos cuenta la amistad entre dos ancianos, Emilio y Miguel, en una residencia, y sus circunstancias. Uno de ellos, Emilio, acaba desarrollando la enfermedad de Alzheimer, tema principal de la cinta tratado con suma delicadeza. Así pues, esta historia está basada en las experiencias de familiares y conocidos del autor del tebeo.

Emilio y Miguel tienen que combatir cada día contra el paso del tiempo, ya que se convierten en los únicos ancianos de este lugar que se mantienen en constante evolución. Este aspecto se observa claramente en el hecho de que Miguel ha de romper su coraza que le impide disfrutar con plenitud de la vejez y comprender el poco tiempo de vida que le queda, para ayudar a su compañero -en vez de aprovecharse-, el cual, al final, es absorbido lentamente por la enfermedad, reflexionando de este modo en la situación desoladora de nuestros ancianos.

Fotografía: Anziani vacresi, Abcgrafiche. CC BY 2.5 it.

Película:

Un insaciable recorrido por la poesía de Gonzalo Rojas

Si hay un poeta que marcó mi vida durante la universidad, ese fue Gonzalo Rojas. Con su singular estilo arrebatado, sensual y surrealista, la primera vez que el vate chileno me sedujo fue tras leer su célebre poema El fornicio. Mi reacción fue de asombro, al mismo tiempo que la curiosidad me llevó a seguir pasando las hojas por esa extraña antología. Tras ese breve impacto, recorrí lentamente esa sintaxis adulterada que invita al lector a seguir entre el ritmo de adjetivaciones delirantes e hiperbólicas, como si se tratara de flores recién abiertas, heridas de juventud. Y no fui solamente yo quien cayó rendido: todas las tardes, me rodeaba de aquellos viejos amigos a recitar alguno de sus poemas, mientras le dábamos algunos sorbos a botellas de cualquier licor barato y encendíamos unos cuántos cigarros de marihuana. Esa esa la verdadera historia de cómo fui arrastrado hacia el exceso de sus versos y comencé a buscar en todas las librerías varias de sus obras.

El fornicio

Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras, te
lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!

No obstante, las cosas no quedaron así, ya que fue Gonzalo Rojas quien me inició en la poesía clásica de Ovidio, Catulo, Safo y Filóstrato. ¿Quien lo diría? Un autor latinoamericano de  lengua hispana dándome lecciones de literatura clásica, con una pasión que ninguno de mis profesores de latín o de literatura lograron por más que insistieron. Sólo me basta recordar su célebre poema Latín y jazz, dedicado a la trompeta de Louis Armstrong y a la poesía de Catulo. En mi imaginación todavía arden esas imágenes de opulencia barroca, muy propias de la pluma de Rojas.

Latín y jazz

Leo en un mismo aire a mi Catulo y oigo a Louis Armstrong, lo reoigo
en la improvisación del cielo, vuelan los ángeles
en el latín augusto de Roma con las trompetas libérrimas, lentísimas,
en un acorde ya sin tiempo, en un zumbido
de arterias y de pétalos para irme en el torrente con las olas
que salen de esta silla, de esta mesa de tabla, de esta materia
que somos yo y mi cuerpo en el minuto de este azar
en que amarro la ventolera de estas sílabas.

Es el parto, lo abierto de lo sonoro, el resplandor
del movimiento, loco el círculo de los sentidos, lo súbito
de este aroma áspero a sangre de sacrificio: Roma
y África, la opulencia y el látigo, la fascinación
del ocio y el golpe amargo de los remos, el frenesí
y el infortunio de los imperios, vaticinio
o estertor: éste es el jazz,
el éxtasis
antes del derrumbe, Armstrong; éste es el éxtasis,
Catulo mío,
¡Tánatos!

Con el paso del tiempo, Gonzalo Rojas se transformó en un imprescindible de mis escritores favoritos, y a cualquier persona que me pidiera una recomendación, no dudaba en decirle: empieza por leerte A unas muchacha que hacen eso en lo oscuro. Desde luego no sólo prodigaba elogios a su poesía por la mera sensualidad y lujuria, sino por esa extraña combinación de amor literario, místico y profano que derrocha en sus letras: la velocidad en las caricias físicas y la comparación constante del éxtasis con la naturaleza, nos llevan de la mano de Rojas a contemplar un espectáculo voyeurista, en el que podemos participar a penas con las pestañas y la palabra retumbando en la punta de nuestra lengua.

A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.

Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza.

Finalmente, como es mi costumbre, no me queda más que invitarlos a leer a este gran poeta chileno y latinoamericano, autor de las fantasías líricas más ricas de la poesía latinoamericana del siglo XX.

Pintura: El sueño – Courbet

La rabiosa melancolía de Juan Marsé

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez.

Vamos directo a la confesión del pecado: la primera novela que tuve entre mis manos de Juan Marsé fue Últimas tardes con Teresa, considerada por muchos una de sus mejores obras, incluso por encima del crudo y fascinante relato de Si te dicen que caí. Antes de continuar, también he de confesar que soy un novato en lo relativo a este autor, ya que hace poco más de un año que tuve la oportunidad de asomarme a su trabajo. Finalmente, debo decir en mi defensa que, desde el momento en que acabé las Últimas tardes, me es imposible alejarme de la lectura de este grandioso escritor catalán. Y es que a pesar de ser odiado por muchos y alabado por otros, el premio Cervantes es un indiscutible referente de la narrativa en lengua española del Siglo XX.

Si bien resultan polémicas muchas de las declaraciones de Marsé en temas como la política lingüística catalana o la crítica a la sociedad burguesa de la Barcelona de posguerra, Juan Marsé pinta magistralmente un retrato crudo de la naturaleza de las pasiones humanas y pone de relieve las denuncias más rabiosas de los de abajo. Personajes como el Capitán Blay o el mítico Daniel nos transportan a melancólicos parajes en los que la pobreza, la desigualdad y el horror de los crímenes humanos son parte del día a día.

Como ya he dicho, las Últimas tardes con Teresa fue la primera novela de Marsé que llegó a mis manos y quizá es mi favorita hasta el momento. En ella, se cuenta la historia del Pijoaparte, un joven charnego de los arrabales de Barcelona, y de Teresa, una joven universitaria encaprichada con los movimientos sociales obreros. Como puede suponerse, la historia de amor entre estos dos personajes es uno de los hilos conductores de la narración; sin embargo, nada más alejado de un romance idílico: el Pijoaparte es un ladrón de motocicletas con un fuerte espíritu arribista, capaz de mentir y pasar sobre su propia dignidad para complacer su anhelado ascenso a una sociedad que lo rechaza. A pesar de ello, sus sentimientos se revelan como profundamente auténticos y lo dotan de una sensibilidad particular que lo lleva a vivir su amor por Teresa de una forma tan pasional como cinematográfica, siendo este último aspecto uno de los más espectaculares de esta novela, pues en más de una ocasión Marsé pone en marcha escenas dignas de la pantalla grande. Un ejemplo de ello son los viajes en el descapotable de Teresa a toda velocidad, con su cabello suelto al aire a través de la noche y sus tersos labios acariciando las ráfagas de adrenalina de su cuerpo y el de Pijoaparte.

Teresa llevaba una blusa a rayas de cuello corto y un rojo pañuelo de seda que flotaba al viento con sus cabellos. Tenía la radio encendida y se oía un cha-cha-cha. El murciano, que nunca había experimentando la emoción de la velocidad en un coche sport, miraba alternativamente el haz de luz de los faros sobre el asfalto, el cuenta-kilómetros (la aguja pasaba ya de los ciento veinte) y el delicioso perfil de Teresa, mientras con una mano se agarraba firmemente al cristal delantero, y mantenía el otro brazo sobre el respaldo del asiento de la muchacha. “¿Te gusta correr?”, le gritó Teresa. Él asintió vagamente con la cabeza. Sentía en las sienes el golpeteo de su propio cabello atezado y en el rostro la furia del viento pegándose, adheriéndose a la piel como una máscara cálida, mientras que en alguna parte un dulce zumbido iba en aumento y lo llenaba todo. La velocidad era cada vez mayor, y el zumbido se hacía cada vez más agudo y delgado, subía, subía primero por su vientre y luego por su pecho y de pronto inundó sus sentidos y se diluyó en una plenitud silenciosa, sideral, en una pueril emoción de luz de luna, de ingravidez…

De igual manera, El amante bilingüe es otra de mis obras favoritas de Marsé, en donde nos cuenta una vez más el sórdido romance entre dos personajes pertenecientes a estratos sociales diferentes. En esta novela, el escritor catalán nos narra una historia de amor que termina por despedazar la identidad y realidad de Marés, un músico vagabundo que estuvo casado con Norma, una mujer perteneciente a la alta burguesía catalana y asesora del departamento de política lingüística. A través de las drásticas transformaciones de Marés, el relato nos lleva por una crítica ácida a la sociedad catalanista, caracterizada por la esquizofrenia de una identidad nacional que reniega de todo aquello que es ajena a su normativa (especialmente en los aspectos relacionados a la lengua). Muestra de ello es la gradual locura de Marés, quien termina por asumirse como Faneca, un chulo charnego que busca seducir a como dé lugar a la esposa de Marés. Al final, todo termina en la paródica apoteosis del Torero enmascarado, un personaje que se define como mestizo y que retrata con sorna los prejuicios más evidentes de una Barcelona incómoda.

Pué mirizté, en pimé ugá me’n fotu e menda yaluego de to y de toos i així finson vostè vulgui poque nozotro lo mataore catalane volem toro catalane, digo, que menda s’integra en la Gran Encisera hata onde le dejan y hago con mi jeta lo que buenamente puedo, ora con la barretina ora con la montera, o zea que a mí me guta el mestizaje, zeñó, la barreja el combinao, en fin, s’acabat l’explicació i el bròquil, echusté una moneíta, joé, no sigui tan garrapo ni tan roñica, una pezetita, cony, azi me guta, rumbozo, vaya uzté con Dio i passiu-ho bé, senyor…

No me queda más que invitarlos a adentrarse en las novelas de Marsé y desantrañar esos detalles que sólo la lectura puede dar.

Pintura: Desnudo de mujer con sombrero, Ernst Ludwig Kirchner.

Ese dulce placer llamado lectura

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

Para algunos, un verdadero vicio; para otros, un hábito de la educación; para algunos cuantos más, una manera de evadir el tiempo y transformar la realidad. Como sea que la consideres, la lectura es una de las actividades más alucinantes y placenteras que nos hacen únicos como especie en este planeta. Y es que nada se equipara a ese recorrido de los ojos entre las letras, mientras nuestro cerebro nos transporta a la región más profunda de nuestra mente: la imaginación. Ya sea en un ejemplar de papel de tu novela favorita o en una copia digital almacenada en tu e-book, déjate llevar hacia el fértil territorio de la lectura. Cuentan por ahí que, una vez que te enganchas, es imposible dejarla.

Por ello, y antes de que vuelvas a recorrer las páginas de ese libro que dejaste sobre tu regazo, te presentamos 10 obras maestras que retratan la lectura. Disfrútalas y esperamos que encuentres la inspiración que necesitas para dejarte las pestañas entre una buena historia.

Para conocer el nombre del autor y la obra, da clic en ella.

Pintura de portada: Mujer leyendo – Labasque