El Collar de la Paloma, el mejor tratado sobre la naturaleza del amor

Autor: Daniel Álvarez Bermúdez

¿Cuántos textos se nos vienen a la memoria cuando escuchamos hablar sobre las causas del amor? Desde la tradición caballeresca y su herencia en la poesía renacentista, hasta el análisis del discurso amoroso de los posmodernos, la esencia de este sentimiento se ha puesto bajo la lupa de miles de estudiosos que buscan desentrañar sus secretos y llegar al fondo de él. Sin embargo, pocos han logrado trascender como lo ha hecho Ibn Hazm de Córdoba con su risala sobre la materia: El Collar de la Paloma. Escrito en el siglo XI, El Collar aborda la naturaleza del amor humano desde sus diferentes accidentes, es decir, en todas sus manifestaciones: desde las causas del enamoramiento hasta la separación de los amantes, el erudito de raíz muladí retrata con extraordinaria precisión cada uno de los síntomas y efectos del amor en el hombre y la mujer, con especial énfasis en los trastornos que afectan al amante y al amado.

Si bien el estilo de este libro tiende hacia la sensualidad aristocrática y a la descripción poética de las emociones que despierta la pasión amorosa, no se encuentra exento de una fuerte influencia religiosa y una cita constante del Corán como Ley suprema, tal como se pone en evidencia hacia el final del libro en su descripción del pecado y las penas que se le imponen a quien es sorprendido en falta. En este sentido, cabría hablar del amor profano y el amor sagrado, así como del amor consagrado entre hombres, temas que deben abordarse en otro texto. No obstante, la riqueza de imágenes que se encuentran en sus páginas sorprenden al lector contemporáneo debido a su actualidad, ya que muchas de estas se encuentran fuertemente arraigadas en nuestra cultura y concepción del amor, ya no como un ideal que se persigue, sino como una experiencia humana que se manifiesta de manera casi invariable y universal. Un ejemplo de ello es la separación de los amantes, a la que Ibn Hazm dedica el siguiente poema:

Cuando me voy de tu lado, mis pasos
son como los del prisionero a quien llevan al suplicio.
Al ir a ti, corro como la luna llena
cuando atraviesa los confines del cielo.
Pero al partir de ti, lo hago con la morosidad
con que se mueven las altas estrellas fijas.

De igual manera, el autor se inspira en el amor trascendente, aquel que va más allá del cuerpo, en el que la gran mayoría de los estudiosos ve una fuerte correlación con el platonismo:

Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiese otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor;
fuera de él no pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mi como motas de polvo y los habitantes del país, insectos.

El olvido también forma parte de los temas a los que dedica sus poemas:

Si antes me hubieran dicho:
“Olvidarás a quién amas”,
mil veces hubiera jurado:
“Eso no sucederá nunca”.
Pero ya que tras un largo desdén
fuerza es que venga el olvido,
bendito sea tu desdén,
pues que trabaja y se fatiga en curarme.
Ahora me maravillo del olvido,
como antes me maravillaba de la firmeza,
y veo ya tu amor como unas brasas
que arden, pero bajo la ceniza.

De esta manera, Ibn Hazm nos brinda un excelente tratado sobre el amor, en el que el lector podrá ver reflejada su experiencia y acariciar de cerca uno de los más grandes testimonios amatorios de toda la historia.

Desearía rajar mi corazón con un cuchillo,
meterte dentro de él y luego volver a cerrar mi pecho,
para que estuvieras en él y no habitaras en otro,
hasta el día de la resurrección y del juicio;
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte, ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro.

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