Ese recuerdo que nunca olvida. Reflexiones sobre un texto de Diana Bellesi

Hay episodios en esta esta vida que nos transforman y se vuelven profundamente inolvidables. Y es que el encuentro con ciertas personas nos deja marcados de manera tan honda, que nunca volvemos a ser los mismos. ¡Cómo me gustaría poder contarles mi historia sobre la Antonia, esa mujer que resplandecía como carnaval enloquecido! Ya sean buenas o malas experiencias, siempre llevaremos su recuerdo en nuestro día a día, enmarcado en un halo de fascinación. Pasarán los años y seguiremos echándolas de menos, como si nunca hubieran existido y toda su vida no fuera más que el relato de un viejo libro anónimo. Tampoco te olvidaremos, Antonia, por todo eso que nos diste en tiempos de fuego y pólvora.

En fin. Les dejamos este hermoso poema de Diana Bellesi, poeta argentina.

Nunca olvidaré a la Antonia

Nunca olvidaré a la Antonia
parada en medio del camino,
con su manta guajira negra
su silencio y aquella forma
en que me miraba.

En el pueblo de Uribia
con todos hablé, menos con ella,
a quien más deseaba.

Antes de partir hacia Cabo de la Vela
me dio por saludo, a mí,
pequeña vagabunda americana,
estas palabras:
—Yo no me saco mi manta.

No te la sacás Antonia,
me repetía, entre los barquinazos del camión,
las latas de gasolina, las cabras;
no te la sacás,
no te vas de tu tierra, ni de tu raza.

 Pintura: La cabeza de Medusa, Caravaggio.

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